El palacio Stoclet es la obra más significativa de Hoffmann y se trata de una residencia para una rico industrial. La descomposición del volumen edificado en recuadros, rodeados de listones oscuros, se consigue con un revestimiento de mármol blanco enmarcado con bandas de bronce. La virtud más destacada es alcanzar la superficie por medio de la línea. La parcial simetría reconocible en la planta y en la fachada se trastoca con numerosos elementos agrupados libremente. Se preocupa por la posibilidad de la forma abstracta, interesándose en el cubo y el uso de blanco y negro como colores dominantes, liberándose de estilos anteriores.