Cursos Gratis Bloques de AutocadDetalles ConstructivosMonografías Diccionario Software Videos Finales Apuntes de Arquitectura Manuales Gratis
 

La informática en la arquitectura


 



DESCARGA ESTA MONOGRAFÍA EN TU PC
Esta monografía en formato html para que puedas guardarla en tu pc e imprimirla.


Vínculo Patrocinado




Aquí te dejamos la descarga gratuita
Nota: para poder abrir archivos html solo necesitas tener instalado internet explorer u otro navegador web.



UNA PROPUESTA METODOLOGICA PARA LA INTEGRACION DE SISTEMAS HIPERMEDIA EN LA ENSEÑANZA DE LA ARQUITECTURA. Su aplicación al estudio del hormigón armado

2.2 La informática en la arquitecturaEn este apartado analizamos la relación que se puede establecer entre la arquitectura y la herramienta informática. Primero conoceremos la labor del arquitecto. Posteriormente analizaremos la evolución hasta el momento actual del uso que de la informática ha hecho el arquitecto. En estas consideraciones se fundamenta la necesidad de integrar la informática en la práctica profesional del arquitecto.
En la segunda parte veremos qué campos de aplicación de la informática son posibles en nuestra profesión. Analizaremos esta aplicación en la génesis del proyecto, la generación de los documentos del proyecto, la comunicación del proyecto y la ejecución del proyecto. Terminaremos planteando la posibilidad de disponer toda la información del proyecto centralizada en un hiperproyecto.

2.2.1 La informática en la profesión del arquitecto

2.2.1.1 La labor profesional del arquitecto

La labor del arquitecto es el diseño de una idea arquitectónica, su transformación en un proyecto ejecutable, la comunicación de este proyecto a unos agentes de la construcción y el control de la correcta ejecución de esa idea en un espacio arquitectónico habitable.
Federico Zuccari [1607] en su libro “L’idea de’scultori, pittori e architetti” concebía el diseño arquitectónico como un ente formado por dos partes: el diseño interno y el diseño externo. El diseño interno es la idea que el artista tiene en su mente y que debe comunicar al mundo. El diseño externo es el dibujo o representación gráfica, la forma concreta en la que se traducen las ideas anteriores.
En el proceso constructivo, gran parte del trabajo del arquitecto consiste en transformar sus concepciones arquitectónicas tridimensionales, residentes en su mente, en documentos gráficos, llamados planos, que permitan a otros agentes de la construcción interpretarlos para hacer realidad las ideas espaciales que estos planos representan.
La labor del arquitecto es el diseño para la construcción de un edificio [Port 1989]. Port entiende que la palabra diseño denota un proceso. Esto incluye determinar una situación y concebir una solución, analizar y desarrollar un proyecto muy detallado, y producir de la adecuad a documentación. Resume este proceso en:
- Concepción de las ideas de diseño.
- Almacenaje de estas ideas.
- Concreción de la propuesta (visualización, análisis, costos…).
- Comunicación de las ideas.
El proceso de generación de ideas arquitectónicas y su posterior representación gráfica con el fin de comunicar el proyecto a quienes deben construir el edificio está sufriendo una transformación como consecuencia de la aparición de la informática aplicada a la arquitectura [Angulo 1995].

2.2.1.2 Breve historia del CAD

En 1962 Ivan Sutherland escribió en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) el primer programa de computador capaz de dibujar una línea en una pantalla de rayos catódicos. Había nacido el CAD o “Computer Aided Design”.
Las primeras aplicaciones del computador en la arquitectura no pertenecieron al campo gráfico[Sainz y Valderrama 1992]. Se centraron en la solución de problemas de tipo compositivo a partir de la potencia de cálculo del computador. Arquitectos como Christopher Alexander pensaron que determinando todos los parámetros de una situación compleja, e introduciéndoles adecuadamente al computador éste encontraría la solución óptima y más económica [Alexander 1964].
Estos planteamientos optimistas eran desproporcionados con las posibilidades concretas de los computadores de aquella época, y posiblemente erróneas en su concepción. El cambio social-económico-político de la situación mundial a mediados de los años setenta acabó con estos entusiasmos. Dejó una cierta sensación de desilusión sobre la verdadera capacidad de los computadores. Esta sensación arraigó con fuerza entre los arquitectos.
Las capacidades gráficas de los computadores aumentaron. Al principio se consideró como una unidad el computador, el sistema operativo y el conjunto de programas o aplicaciones. Una misma empresa desarrollaba, instalaba y mantenía las tres cosas, dando lugar a una filosofía de ventas de gran éxito que se llamaba “sistemas llave en mano”. Este método vinculaba para siempre a los clientes con un único fabricante. El costo de estos sistemas era excesivo para una implantación generalizada en los estudios de arquitectura. Los arquitectos no entraban dentro del abanico de clientes de estos fabricantes. Sólo el diseño dedicado a la producción industrial era atendido por estas empresas.
Los primeros sistemas gráficos eran de carácter general. La informática gráfica para arquitectura fue un derivado de los desarrollos pensados para otros campos de actividad o una adaptación de programas genéricos de dibujo plano o de diseño en tres dimensiones.
El uso de programas genéricos se hacía cada vez más difícil. Un programa para dibujar en dos dimensiones (2D) requiere pocas opciones especiales para la arquitectura. No presenta demasiadas diferencias entre unos modos de trabajar y otros. Sin embargo un programa de diseño en tres dimensiones (3D) necesita una especialización más decidida. Difícilmente se encuentra fuera de la arquitectura, por ejemplo, la necesidad de calcular perspectivas cónicas y sombras. Los primeros programas específicos para arquitectura se crearon en universidades británicas pero no quedaban al alcance de la mayoría de los arquitectos.
A mediados de los años ochenta el panorama cambió con la aparición del computador personal (Personal Computer o simplemente PC) de IBM. Supuso la caída de los costes y el aumento de prestaciones que han convertido los computadores en máquinas accesibles y asequibles para el trabajo de los arquitectos. A la máquina lanzada por IBM en 1981 se debe el nacimiento del concepto de “compatibilidad”, que indica que gran cantidad de fabricantes producen modelos de funcionamiento casi idéntico, o “compatible”, lo cual convirtió al PC en un estándar. La compatibilidad, la creciente cantidad de fabricantes y la aparición de diseñadores de programas independientes permitieron la comercialización de gran cantidad de programas de todo tipo.
A mediados de los ochenta se podía afirmar que el dibujo asistido por computador podía ser utilizado por un profesional, tanto por las prestaciones del sistema como por su costo económico. Sin embargo el arquitecto no estaba preparado para el cambio. Aún hoy estamos en el proceso de adaptación del arquitecto a la herramienta informática. Los últimos años han supuesto la aparición de programas cada vez más especializados en la arquitectura, tanto en la automatización del dibujo como para la ayuda al propio proyecto.
El arquitecto ve los resultados impresionantes que el uso de la informática puede ofrecerle (planos, imágenes, videos…). Sin embargo desconoce los recursos necesarios para conseguir estos resultados: automatización de procesos, adecuación al modo de trabajo del programa utilizado, integración de datos… Si decide aventurarse a conocer la herramienta no dispone de la posibilidad del método de prueba y error. Antes de decidir qué método de trabajo se adapta a su método tradicional de proyectar debe decidir el equipo (el medio físico) y el programa (el método de trabajo). Dado que el costo de esta inversión es elevado, un error puede ser fatal. Prueba de ello son los muchos computadores que han permanecido infrautilizados en estudios de arquitectura consolidados que decidieron optar por esta tecnología.
El mercado está esperando nuevas versiones constantemente. El tiempo que transcurre desde que se realiza el invento hasta su comercialización es mínimo. Este ciclo comprimido hace que se programe primero, se utilice después, y se investigue y compruebe en último lugar. Esta tarea la realiza el arquitecto, seguramente sin desearlo y, además, pagando por ello.
Así el arquitecto individual está más al día que la escuela, y la feria comercial presenta más innovaciones que el congreso especializado. Sólo las revistas y las exposiciones pueden estar al tanto de las novedades. Hacer evaluaciones rigurosas de cada sistema o comparaciones entre varios de ellos es complicado. En el tiempo de definir las especificaciones de la prueba, reunir el material y aprender a manejarlo, algunos habrán caído en desuso mientras que otros dispondrán de nuevas versiones con muchas más posibilidades.

Actualmente el computador se está considerando en principio como un simple instrumento para facilitar la labor del arquitecto. Con el computador se pretende realizar el mismo trabajo que antes pero ahorrando tiempo y esfuerzo. En el futuro el medio informático habrá modificado también la cualidad del propio trabajo.
Debemos pasar de utilizar la informática únicamente para la fase de generación del proyecto, a aplicarla a todo el proceso de la construcción del edificio. Desde la concepción gráfica hasta la realización física. No resulta muy difícil pensar que en un próximo futuro en las obras habrá otro computador en el que esté toda la información necesaria para construir el edificio, y que sólo se extraerá en el momento preciso en que sea requerida. Experiencias como el Proyecto Bricc, que se explica en el capítulo cuarto, de aplicación de las nuevas tecnologías al sector de la construcción apuntan en esta dirección.

La mejora de las prestaciones de los programas informáticos ha permitido que el computador sea utilizado tanto como una herramienta de dibujo como una herramienta de apoyo en la génesis del proyecto. Las nuevas tecnologías abren el campo de aplicación del computador a la enseñanza, y a la comunicación y gestión del proyecto.
El ciclo que denominamos real es una situación extrema que era más cierta hace unos años. Los comerciales eran quienes más conocían el computador y los programas informáticos. Ellos formaban a los profesionales que adquirían un determinado equipo. Los estudiantes que realizaban prácticas en los estudios aprendían de los profesionales, y aceptaban plenamente el uso de la informática. Finalmente los profesores de las escuelas eran quienes menos conocían la herramienta informática y en muchos casos han sido los propios alumnos quienes han formado a los profesores.
Este ciclo se está invirtiendo, en muchos casos porque los profesores son a la vez los profesionales que también trabajan en sus estudios, o porque los alumnos pasan a ser profesores. Lo ideal debería ser el ciclo que se muestra en la figura 2.6. Los profesores universitarios deben ser quienes mejor conozcan tanto la herramienta informática como el modo de aplicarla en el auténtico objetivo del docente: el proyecto arquitectónico. Los alumnos deben formarse en las escuelas, y ya como profesionales demandar a los comerciales el producto que mejor se adapta a su modo de proyectar.
Esperar que un comercial nos ofrezca además del mejor y más barato equipo informático, el método para adecuar nuestra forma de proyectar a la nueva herramienta es excesivo para las posibilidades de los profesionales de la venta. Esperar esto último de las academias informáticas tampoco es muy acertado. Quienes forman en estas instituciones, aún siendo generalmente arquitectos, conocen más el instrumento, el programa informático, que el fin, proyectar con computador.
Por nuestra experiencia docente y profesional entendemos que la clave está en la integración del computador en las escuelas de arquitectura. El uso de los computadores como una herramienta de trabajo no es únicamente un cambio de lápiz, ya que supone un cambio en el planteamiento del modo de concebir el proyecto [Madrazo 1992]. Esta idea puede dar pie a muchas investigaciones, pero no es objetivo de la presente. Sin embargo supone una idea esencial en el modo de pensar del investigador, y creemos que se deja notar en la siguiente exposición. Es una realidad que existen posturas encontradas en relación con la informática y su campo de aplicación. Nuestra postura, como repetiremos varias veces en esta investigación, apoya la plena integración.

2.2.1.3 La informática y la práctica profesional

Podemos encontrar dos posiciones opuestas. Por un lado la que convierte la informática en un mito y que trata de convencer al arquitecto de que los resultados se obtienen sin más que pulsar un botón. Por otro la que considera el computador como un tabú, que anula la creatividad y la capacidad de decisión más elemental. Una vez más la virtud puede estar en un término medio.
Al analizar el estado de la cuestión del uso del CAD en la arquitectura, diferentes autores insisten en la posibilidad de evolucionar en los sistemas productivos utilizando sistemas de diseño asistido por computador [Port 1989] [Feijó 1992] [Sainz y Valderrama 1992]. Descubren que existe una fuerte reticencia por parte de quienes deben tomar la decisión económica de adquirir equipos informático. El motivo más comentado es la falta de un conocimiento real de cómo llevar a cabo, usar y controlar esta tecnología. Estos autores piensan que la tecnología actualmente es adecuada.
Analizan el proceso de diseño y proponen métodos para que la gente pueda proyectar de un modo más efectivo con la ayuda de los computadores. Detrás de los planteamientos teóricos de muchos autores se halla la reflexión sobre cuáles son las aportaciones que la informática realiza al arquitecto, tanto en su formación como en el desarrollo de su labor profesional.
Para Port, tanto los arquitectos como los urbanistas realizan un esfuerzo creativo y un juicio humano que de ningún modo pueden ser realizados por el computador. Sin embargo el procesamiento de la información es una parte importante de la labor del proyectista, y la nueva “máquina-herramienta” pueda ayudar en la mecanización de esta tarea.
Esta utilización de los computadores coincide con Garrido[1989] Cuando una tecnología comienza a tener un fuerte impacto en los modos de trabajo, de ella se deben conocer:
a. Las posibilidades que ofrece.
b. Las limitaciones que posee
c. Cómo adaptarla, usarla y controlarla para obtener los mejores resultados.
En el caso del CAD, es el momento de rediseñar las propias organizaciones, creando o adaptando estructuras donde éste tenga cabida. Se deben adquirir conocimientos de CAD y evolucionar en los métodos.
Para Sainz y Valderrama [1992] es incuestionable que el computador ha entrado en los estudios de arquitectura, y ha modificado los métodos de trabajo del arquitecto. Este cambio en el modo de proyectar y de representar la arquitectura para su posterior edificación es un factor decisivo para el arquitecto de este final de siglo. Según estos autores ésta es una realidad incontestable que los profesionales han de aceptar irremisiblemente. Esta transformación se debe a la aplicación de los desarrollos tecnológicos a una profesión hasta hace muy pocos años prácticamente artesanal.
Para estos dos autores casi todos los arquitectos consideran adecuado utilizar el computador para labores pesadas y repetitivas que en muchas ocasiones son realizadas por otros técnicos (memorias, pliegos de condiciones, presupuestos, cálculo de estructuras e instalaciones). Pero son pocos los que ven con entusiasmo la posibilidad de concebir y diseñar sus proyectos desde el primer momento delante de una pantalla, en lugar de hacerlo ante su tablero de dibujo.
Para Feijó [1992] el profesional de la arquitectura debe adentrarse en el mundo de la informática y aprovechar la alta eficacia en las tareas de materialización de los proyectos de arquitectura. Sin embargo advierte sobre el peligro de pensar que sea la panacea de la arquitectura, ni que vaya a sustituir al arquitecto. Afirma que es una potente herramienta al alcance de aquellos que no quieren perder el tren del progreso.
Según Fargas [Fargas et al 1993] el uso de las nuevas tecnologías intervendrán en el modo de proyectar, en la misma génesis del proyecto. La concepción del estudio de arquitecto se verá modificada. surgiendo nuevas situaciones desconocidas hasta ahora como es el triángulo de diseño (ver figura 2.7). Tradicionalmente el arquitecto se enfrentaba personalmente al proyecto y personalmente conocía todas las herramientas para ejecutarlo, aunque la labor del delineado final fuese realizada por otros profesionales con plumillas o un programa de CAD 2D. Sin embargo cuando el propio proceso de diseño desde su génesis se realiza con un sistema CAD si el arquitecto no conoce adecuadamente la herramienta informática requiere de la presencia constante de un especialista en CAD que trabaje con el sistema. En una situación extrema nos encontraríamos que el arquitecto sería la cabeza pero no las manos.
Para algunos arquitectos supone una transformación de su forma de trabajar, para otros más jóvenes es el modo de entrar en el mundo profesional. Sin embargo muchos arquitectos piensan que no se hallan capacitados para “subirse al tren” del trabajo informatizado, fundamentalmente porque supone un cambio radical en el método de trabajo. Según Lizón [1991] existen tres categorías de arquitectos en relación a la utilización de la informática:
- El que se está introduciendo o no ha llegado a hacerlo.
- El que ya ha llegado a utilizar los sistemas de CAD para desarrollo de sus proyectos, pero mantiene una insatisfacción respecto al método a emplear.
- El que ya ha asumido el proceso de CAD como una herramienta más y está preocupándose de las nuevas herramientas que ayudan a comunicar su idea. Estos se encuentran con las posibilidades de los sistemas multimedia y todos los híbridos de su generación (imagen sintética, infografía, digitalización de imágenes, animática…)

2.2.2 Herramientas de automatización al servicio del arquitecto

Unas adecuadas herramientas de automatización facilitarán el desarrollo de las tareas. Asegurarán la efectividad y eficiencia en alcanzar las logros previstos. La elección se realizará según consideraciones que tengan en cuenta el software, los sistemas operativos y el hardware [Shih 1993]. Shih plantea una relación de herramientas de automatización. Esta lista corresponde a diferentes tareas que el computador puede realizar en apoyo de la labor del arquitecto.

Tabla 2.2 Herramientas de automatización [Feijó 1992]

Podemos llegar a la conclusión de que existe un amplio de actividades arquitectónicas donde la informática puede ser un medio adecuado para realizar las tareas que tradicionalmente se han realizado con otros medios. No queremos ahondar en el análisis de la oportunidad y eficacia de las aplicaciones informáticas concretas que en cada uno de estos campos existen. Sería una labor muy interesante analizar la eficacia de cada uno de estos programas pero escapa de los límites de esta investigación.
A continuación hacemos un reflexión sobre la posibilidad de automatizar los siguientes procesos arquitectónicos:
- La génesis del proyecto.
- La generación de documentos de proyecto.
- La comunicación del proyecto
- El control de ejecución del proyecto

2.2.2.1 La génesis del proyecto

La reflexión sobre si los computadores son adecuadas herramientas en la génesis del proyecto es el problema fundamental que subyace en muchas discusiones sobre si las máquinas únicamente sirven como herramientas para dibujar o son elementos útiles en el proceso de diseño. Esta reflexión es importante para tomar una adecuada postura en relación al papel de los ordenadores en la enseñanza de las asignaturas de proyectos.
Siguiendo el planteamiento de Federico Zuccari consideramos el diseño como un proceso que va desde dentro hacia afuera. El diseño surge en la mente del arquitecto y posteriormente abandona al creador y se plasma en una concreta representación gráfica. El diseño interno puede ser considerado como la fase de proyecto de arquitectura. El diseño externo podemos considerarlo como el dibujo de la arquitectura. No es objeto de esta investigación discernir el límite entre ideación y representación de la arquitectura. Asumimos que nuestro planteamiento simplifica excesivamente el proceso creativo de la arquitectura. Esta simplificación nos permite una primera aproximación al papel de la informática en el trabajo arquitectónico.
En el mercado de software de aplicación para el diseño arquitectónico(CAAD, “Computer Aided Architectural Design”) podemos distinguir varias categorías, aunque muchos programas dispongan de capacidades de varios de estos niveles:
- Representación en 2 dimensiones.
- Representación en 3 dimensiones.
Siguiendo a Zuccari podemos pensar que todas estas herramientas trabajan en el diseño exterior. Esta es la situación en la que se encuentra el computador para muchos arquitectos y profesores de arquitectura. Una vez concebido el proyecto en la mente del arquitecto, y sólo entonces, la informática puede asistir a la arquitectura para hacerse patente a los agentes de la construcción y poder llegar a edificarse
Así se expresa Pozo [1993] cuando critica la introducción en los nuevos planes de estudio para arquitectura de una nueva materia que se llamaría “diseño asistido por computador”. Esta actitud es propia del profesor de arquitectura que cree que la informática únicamente sirve para producir los planos de arquitectura una vez que ésta se halla en la mente del arquitecto. Por tanto nos encontraríamos en un proceso externo del diseño. Este planteamiento ha sido común mientras las capacidades de los programas informáticos se limitaban a ser unos delineantes cualificados. El computador se entendía como un medio para exclusivamente representar arquitectura, en planos bidimensionales o en maquetas digitales tridimensionales. Podíamos hablar exclusivamente de dibujo asistido por computador
Sin embargo Madrazo [1992] expone caminos para utilizar el computador como una herramienta de composición tridimensional con lo que busca asociar el computador a las necesidades y al lenguaje de la arquitectura. Sus planteamientos suponen un camino para lograr una comprensión del espacio, para ensayar sobre la generación de las formas. Se trataría en definitiva de lograr una idea arquitectónica. Es decir, los mismos programas informáticos antes descritos constituyen herramientas para ayudar a imaginar y a expresar. Constituyen no sólo herramientas para representar arquitectura sino para concebir arquitectura. En este caso nos hallaríamos ante una herramienta propia del diseño interno. Estos planteamientos han sido posibles a partir del momento en que los programas de dibujo en 3 dimensiones han comenzado a ser extendidos y utilizados. En este momento podemos hablar de proyecto asistido por computador.
De idéntica forma se expresa Aparicio [1991]. El arquitecto debe predecir cuál será la realidad de lo diseñado y proyectado. Se trata de predecir, prever, pronosticar, simular mediante el proceso de diseño, cómo será la obra proyectada. Estas predicciones pueden ser desacertadas y por tanto, será necesario corregir una y otra vez. Estas correcciones deben realizarse a nivel de proyecto. Para ello existen herramientas cada día más eficientes que ayudan a predecir la realidad del diseño. Se trata de los programas de proyecto asistido por computador. Estas simulaciones con computador son más completas, flexibles y económicas que los modelos geométricos o maquetas. Permiten además introducirse en el interior del elemento diseñado y si es necesario modificarlo. Con el computador es posible técnica y económicamente diseñar la obra arquitectónica en todos sus detalles. La informática, los sistemas CAD, son herramientas no sólo convenientes sino necesarias en el mundo en que vivimos y con las capacidades y precios que la tecnología ofrece.
En nuestra opinión la discusión sobre si el ordenador es una adecuada herramienta para la génesis del proyecto parte del conocimiento parcial que algunos arquitectos tienen de la herramienta informática. Es evidente que existen dos puntos de vistas diferentes , y a veces antagónicos, sobre la oportunidad y eficacia del uso de los computadores en la génesis del proyecto. Esta oposición se traslada literalmente al campo de la docencia, donde podemos encontrar opiniones en ambos sentidos.

2.2.2.2 La generación de documentos de proyecto

Toda tarea realizada por el computador es un proceso automatizado [Shih 1993], [Feijó 1992]. Sin embargo el control que el arquitecto impone sobre estos procesos no es el mismo en todos los casos.
El arquitecto impone un continuo control y análisis sobre todas los pasos que efectúa en la utilización de un programa de CAD. Cada una de las decisiones de dibujo, cada modificación de un objeto en la pantalla supone un cambio en el proyecto que el arquitecto analiza puntualmente. Algunos programas de CAD facilitan al arquitecto toda la información necesaria para ayudarle en cada decisión que vaya tomando. Es el caso de los programas de CAD integrado.

Otro tipo de tareas del proceso del proyecto arquitectónico son más susceptibles de ser automatizadas en su conjunto. El arquitecto confía en la bondad del programa escogido y confía en los resultados obtenidos por parte del computador. No efectúa un control continuo sobre cada paso que el programa ofrece. Los resultados del programa deberá ser contrastado con el buen sentido común que debe acompañar a todo arquitecto. Son programas de cálculo de estructuras, de cálculo de instalaciones o de mediciones y presupuestos.
En general podemos afirmar sin temor a equivocarnos que casi todas las actividades propias de un estudio de arquitectura pueden ser realizadas con los computadores: los planos, las memorias, los anejos de cálculo (estructuras, instalaciones…), las mediciones y presupuestos, los pliegos de prescripciones generales y particulares…
Los bancos de datos de arquitectura, los bancos de precios editados por diferentes instituciones y las múltiples posibilidades de acceso a la información a través de las redes telemáticas abren un campo de actuación para los arquitectos sin menoscabo de ninguna actividad que tradicionalmente realizase en su estudio.

2.2.2.3 La comunicación del proyecto

La utilización de planos bidimensionales ha sido la forma tradicional que el arquitecto ha utilizado en la comunicación de su proyecto. En ocasiones el arquitecto necesita transmitir sus ideas a personas que carecen de visión espacial y que no consiguen interpretar una arquitectura reflejada en un plano bidimensional. Es un experiencia cotidiana que la comprensión de los planos arquitectónicos por parte de quienes no están iniciados resulta difícil. Hasta ahora las perspectivas manuales y las maquetas físicas eran medios al alcance del arquitecto para salvar esta dificultad y lograr la comunicación deseada.
Los programas de generación de imágenes fotorrealísticas, de generación de animaciones, y de realidad virtual abren una nueva etapa en el diseño exterior del proyecto arquitectónico [Fernández y Bustinza 1992b]. Con un coste de tiempo razonable se pueden lograr perspectivas fotorrealísticas, animaciones, e incluso inmersiones multisensoriales en espacios virtuales donde la arquitectura imaginada por el arquitecto se hace evidente para el no iniciado. La modelación digital de los proyectos arquitectónicos permite una participación de más agentes en el proceso proyectual. En el momento en que el cliente es capaz de entender la arquitectura que se le propone podrá dar su opinión con un mayor conocimiento.
La evolución de los programas existentes en el mercado de los computadores personales hace que podamos decir que la comunicación de un proyecto a través de un sistema de realidad virtual (sin inmersión multisensorial) es posible. Es evidente el salto cualitativo que supone para un cliente ver su proyecto en un plano o caminar a través de él .

2.2.2.4 El control de ejecución del proyecto

Las telecomunicaciones de banda ancha, como infraestructura de comunicación digital integrada de voz y datos permiten una forma de trabajar que abarca el importante volumen existente hoy día en la transferencia de información adecuada para hacer posible la oferta de servicios multimedia, videotelefonía, videoconferencia o trabajo de ingeniería concurrente.
Durante el proceso constructivo no pocas de las visitas de obra podrían evitarse si se dispusiera de un acceso rápido y directo a la obra. Esto es posible a través de la utilización de herramientas multimedia. Estas pueden, por un lado, minimizar el número de viajes, y por otro, permitir que un director de proyecto coordine un mayor número de proyectos simultáneamente. Dicha herramienta le permite integrar en su puesto de trabajo una cámara de video, un moden fax, un teléfono, correo electrónico o la conexión remota con otro computador [Camps 1995].

2.2.3 El hiperproyecto: Un sistema hipermedia integrado

Uno de los tópicos informáticos de los últimos años ha sido el de los proyectos sin papel, el hiperproyecto, como una nueva forma de comunicación. Una implantación trivial de esta suposición no parece inmediata. Sin embargo, sí parece razonable que determinados documentos de proyecto puedan adquirir nuevas formas distintas de las actuales [Fernández y Bustinza 1994]. Así las memorias y los pliegos de condiciones pueden adquirir la forma de sistemas hipermedia interactivos y desempeñar un papel más activo en la transmisión del proyecto, como complemento de los planos.
La utilización de aplicaciones basadas en el uso de las telecomunicaciones permiten la mejora en los flujos de comunicaciones interpersonales de los diferentes participantes en un proyecto de construcción a través de servicios como:
- Videotelefonía
- Transferencia rápida de ficheros
- Acceso compartido de aplicaciones
- Acceso controlado a bases de datos
- Observación remota mediante el uso del video.
Es posible integrar el acceso y uso de toda la documentación generada por cada uno de los participantes en la obra.

Los diferentes usuarios, arquitectos, ingenieros o constructores pueden acceder a una misma y única información [Esteban 1995].

Autor: Jorge Bustinza Esparta


 





 

 

Buscar en Arquba

 

 
 
Foro de Arquba:

ENTRAR AL FORO

 
 
Sitios recomendados: