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La Fundación de las Ciudades Hispanoamericanas


 



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Introducción

El tema de la fundación de las ciudades siempre ha resultado fascinante a los estudiosos de esta materia. Cada historiador le da un enfoque diferente y todos a su vez resultan interesantes. En este trabajo, se comparte la importancia que revisten los distintos aspectos que resultaron causales de la forma cómo se realizaron las fundaciones de las ciudades hispanoamericanas.
La primera parte de esta investigación, corresponde a una síntesis del contexto histórico, ya que las experiencias asimiladas por España, sobre todo en el siglo XV, influyeron en la conquista y población del “Nuevo Mundo”, especialmente, los siete siglos de dominación musulmana, el descubrimiento de América y la elaboración de la primera gramática de la lengua española de Nebrija. Por otra parte el pensamiento español tomó un giro científico y mítico a la vez al inventarse la imprenta y tener acceso a la literatura clásica y a los tratados de arquitectura renacentista. Además, se deben tener en cuenta las normativas arquitectónicas y urbanas que surgieron, a fin de ordenar y controlar el territorio conquistado, las cuales se recopilaron en una de las más grandes obras legislativas: las Ordenanzas de Felipe II.
Una segunda parte del trabajo trata de las características generales de la ciudad hispanoamericana, el modo en que todas responden a un mismo patrón de trazado reticular, y a un mismo orden espacial y de sus elementos. Sin embargo, algunos puntos de las ordenanzas ya mencionadas, fueron obviadas en la mayor parte de las poblaciones. Ante esta circunstancia, se citan en un breve análisis teórico y gráfico, a modo de comprobación, varias ciudades hispanoamericanas.
Para finalizar, se exponen los resultados obtenidos de esta investigación, tomando en cuenta los aspectos comunes y las diferencias existentes entre ellas y las causas que generaron a la ciudad hispanoamericana.


Contexto Histórico

Para comprender el proceso de la fundación de las ciudades en Hispanoamérica, es necesario hacer una revisión de los hechos que antecedieron a este fenómeno de población. Para ello, es conveniente hacer una síntesis de la historia medieval española, recibida de los países europeos, y de las determinantes psicológicas y culturales del pensamiento español.


SUCESOS EN ESPAÑA EN TORNO AL SIGLO XV

A principios del siglo VIII, España es invadida por los musulmanes, quienes permanecerán en la península Ibérica por dos siglos y medio. Este hecho, fue favorecido por la crisis económica y social que presentaban los ibéricos y por la superioridad técnica y militar de los musulmanes. Toda la península, excepto la zona del norte (Cantábrica) quedó bajo el dominio de los moros, quienes por ser menores en número no modificaron las costumbres, cultura ni religión de los nativos hispanos, dejando, sin embargo, significativos aportes culturales.
En los núcleos norteños adonde no había llegado la conquista musulmana, comenzaron a organizarse las primeras acciones de reconquista. En 1.474 se produce la alianza entre los reinos de Castilla y Aragón mediante el matrimonio de Isabel y Fernando. En 1.479, al finalizar la Guerra de Sucesión comienza en España la reactivación económica, política y militar bajo el reinado de los Reyes Católicos. Se funda la ciudad militar de Santa Fe frente a la ciudad musulmana de Córdoba, la más importante y poderosa del Imperio Islámico. Santa Fe fue trazada mediante una retícula cuadriculada, en la cual pudieran circular fácilmente las tropas. Así, en 1.492 se producen en España tres grandes acontecimientos: La expulsión de los musulmanes de la península Ibérica (o reconquista del territorio español), el descubrimiento de América por Cristóbal Colón para la Corona Española y la creación de la primera gramática de la lengua castellana, elaborada por Antonio de Nebrija, hecho cultural que le va a dar institucionalización y reconocimiento al idioma castellano.


EL PENSAMIENTO ESPAÑOL

También en el siglo XV se estaba produciendo en Europa un movimiento cultural que transformó el pensamiento europeo, basado por un lado en una nueva concepción cosmográfica1 y etnológica, y por el otro el movimiento renacentista. A este respecto, Vladimir Acosta en su libro El Continente Prodigioso escribe: … no obstante todos los avances logrados por Europa durante los últimos siglos medievales en el terreno de la cosmografía y del contacto con pueblos desconocidos, lo que llamamos imaginario medieval, esto es, toda esa riquísima serie de ideas y concepciones fabulosas asociadas a mitos, leyendas y fantasías que –a menudo heredadas de la Antigüedad Clásica, otras veces recibidas de árabes, judíos o paganos europeos, otras, en fin, elaboradas por el propio cristianismo- jugaron tanto papel en a cultura del mundo cristiano occidental de la Edad Media, está
1 La cosmografía y geografía medieval, por su amplitud implica un tema de estudio aparte. A los efectos de comprensión del pensamiento español del siglo XV, es necesario señalar que existían varias hipótesis acerca de la topografía terrestre, en la cual se aceptaban tres masas de tierra (Europa, Asia y Africa) más una cuarta inaccesible ubicada al este y que correspondía al Paraíso Terrenal. Los estudiosos se debatían entre la aceptación de la esfericidad y la planicie de la superficie del planeta, y algunas teorías aceptaban la existencia de antípodas, respecto a los cuales se generaron también numerosas conjeturas.
presente sin duda en la mente de los navegantes y primeros exploradores de América; es más, que es parte sustancial de su visión del mundo.2
Un aspecto importante es considerar que los españoles creían haber llegado a las Indias cuando en realidad habían arribado a un continente para ellos desconocido. En este sentido debemos tomar en cuenta cual era la concepción de las Indias que tenían los conquistadores ibéricos, … pues la noción que de la India se muestra en los mapas y autores medievales es harto imprecisa y no solo se habla de tres Indias sino que se entiende por tales a todas las tierras –pobladas de peligros y de maravillas humanas, animales y geográficas- que se extienden desde la península arábica (…) hasta los confines de una igualmente imprecisa China.3
España, por supuesto, no escapó de la influencia humanista clásica. Además, la propagación de esta nueva corriente fue favorecida con la invención de la imprenta, que facilitó el acceso a los textos de escritores antiguos como Herodoto, Aristóteles, Platón y Vitruvio entre otros; también en esta centuria se realiza la traducción de la Biblia al idioma castellano. Brewer Carías, en su libro “La Ciudad Ordenada”, luego de tratar el tema de los antecedentes políticos y militares en España que precedieron al descubrimiento de América, dice: “…Pero paralelo a esta revolución política se estaba produciendo una revolución cultural: el Renacimiento producto de la civilización cuatrocentista, con Italia a la cabeza, con el cual había aparecido una nueva era en el arte, en la literatura y en la enseñanza. La imprenta había sido inventada y la fundación y desarrollo de las universidades fue vigorosa.”
Si bien muchos de los primeros conquistadores españoles que llegaron a las costas de nuestro continente no sabían escribir, sin embargo eran educados, manejaban un lenguaje de cierto nivel, eran gente erudita y tenían conocimiento del contenido de los textos clásicos, mitológicos y de las Sagradas Escrituras, obra ésta de trascendental importancia, ya que el panorama del descubrimiento estaba dominado por el Paraíso Terrenal, …descrito como isla o montaña inaccesible rodeada de barreras de fuego o de niebla, y de acceso dificultado además por la presencia en su cercanía de pueblos de monstruos y de animales peligrosos.4
Con estos patrones culturales llegaron al Nuevo Mundo los españoles, y bajo esa óptica trataron de verificar o comprobar la verdad contenida en los escritos antiguos y en la Biblia con lo que estaban viendo en América. Para ellos el Continente Europeo era el dueño de la verdad. Ese proceso de reconocimiento se obtiene conjugando dos operaciones intelectuales, propias del momento y de los expedicionarios: la actividad de la adivinación, y la actividad de la erudición. Bajo estas premisas, los conquistadores no veían la realidad en América, sino lo que creían (o querían) ver. En la Relación del tercer viaje que escribió Cristóbal Colón a los Reyes Católicos podemos encontrar estas actividades en el Almirante, por ejemplo:
“Sant Isidro y Beda y Strabo y el Maestro de la Historia Scolástica y Sant Ambrosio y Scoto y todos los sacros theo’logos conciertan qu’el Paraíso Terrenal es en el Oriente, etc.”
Más adelante, en la misma carta encontramos:
“…Grandes indicios son estos del Paraíso Terrenal, porqu’el sitio es conforme a la opinión d’estos sanctos y sacros theólogos.”


LAS ORDENANZAS DE FELIPE II

El proceso de población del territorio Hispanoamericano, se llevó a cabo mediante una serie de disposiciones legales que emanaba la Corona en el transcurso del desarrollo de la conquista. En 1.573, Felipe II mandó a recopilar este conjunto de normativas aisladas e incorporar otras en un código jurídico, valiéndose para ello, de los nuevos conocimientos adquiridos por sus redactores a través de las experiencias del Consejo de Indias y de las ideas renacentistas urbanas procedentes de los textos de Vitruvio y Alberti, produciendo así, un tratado conocido como Ordenanzas de Descubrimiento y Población. Las ordenanzas de Felipe II estaban agrupadas en tres partes: la primera referida a los descubrimientos, la segunda a las nuevas poblaciones y la tercera a las pacificaciones. A los efectos de este trabajo solo compite el análisis del segundo grupo relacionado con los principios de ordenamiento urbano, y dentro de este conjunto de normas se tratarán las relativas a la ubicación y trazado de las ciudades.
De la ubicación: Recomienda escoger sitios saludables donde se observen personas de edad avanzada; hombres y animales sanos, frutos de buen tamaño para que garanticen el abastecimiento, abundancia de árboles para estar provistos de leña y cerca de fuentes de agua para el consumo y el regadío; donde el aire fuera puro, el cielo claro, el clima templado, vientos suaves, procedentes del norte y del mediodía; con buenas entradas y salidas de mar y tierra , y cerca de pueblos indígenas para poder evangelizar- los. No debían ubicarse en sitios muy altos ni muy bajos, prefiriéndose las poblaciones interiores cercanas a un río, que a las costeras. Una vez escogido el lugar, se debía señalar el destino que se le iba a dar a la comarca, distinguiéndose las zonas de poblados, granjas, estancias y chacras.
Del trazado, forma, ubicación y dimensión de los elementos urbanos: El primer paso era trazar la planta de la ciudad partiendo de la Plaza Mayor que debía estar ubicada en el centro y de la cual debían sacar las calles de forma rectilínea y paralela a los confines del poblado, con este esquema reticular, en forma de damero, la ciudad tendría la posibilidad de desarrollar un crecimiento ilimitado.
La Plaza Mayor constituía el elemento urbano organizador. Si la población se erigía en la costa, la plaza mayor debía estar ubicada frente al puerto o desembarcadero; si estaba tierra adentro se debía fijar en el centro, constituyendo así el corazón de la ciudad. Su forma debía ser rectangular a los efectos de facilitar las festividades ecuestres, y sus dimensiones no debían ser menores a 28 metros de ancho por 84 metros de largo, ni mayores de 148 metros de ancho por 224 metros de largo5, recomendando como medida adecuada un área de 140 metros de ancho por 168 metros de largo. Las ordenanzas preveían también la construcción de portales en la Plaza Mayor, con el objeto de proporcionar comodidad a los comerciantes que allí ejercieran su oficio.
De la plaza debían salir doce calles: una del centro de cada uno de los cuatro lados del rectángulo y dos de cada esquina formando ángulo recto. (…) Cada una de las esquinas debía orientarse a los vientos principales, para proteger a la plaza de dichos vientos (art. 114).6 Dispuestas las calles de este modo, las manzanas una vez edificadas actuarían como rompevientos. El ancho de las calzadas se determinaba según donde estuviera ubicada la población, debiendo ser anchas en los lugares de climas fríos a fin de dejar pasar el sol, y angostas en los sitios cálidos para mantener las vías con sombra.
En cuanto al templo mayor, las Ordenanzas determinan: Para el templo de la iglesia mayor parroquia o monasterio se señalen solares, los primeros despues de las placas y calles y sean en “ysla” entera de manera que ningún otro edificio se les arrime sino el perteneciente a su comodidad y ornato. Especifica además que la edificación debe estar en alto, es decir, que para ingresar a ella deban subirse unas gradas a los efectos de generar autoridad. Generalmente la iglesia mayor estaba ubicada al este de la plaza mayor.
Una vez fijado el lugar de la iglesia, se señalaba el sitio para la casa real, la casa del consejo y el cabildo, todos ellos en torno a la plaza mayor. Los hospitales para enfermos de males no contagiosos operarían junto a la iglesia, formando parte de su claustro, mientras que los destinados a la cura de enfermedades endémicas debían ubicarse en lugares donde ningún viento que pasase por ahí fuera a dar a la población, prefiriéndose siempre en terrenos altos.
Finalmente se procedía a la asignación de los solares a los particulares. Las tierras a repartir entre los pobladores se clasificaban en peonías, destinadas a peones e infantes, y caballerías, asignadas a los caballeros. Los solares correspondientes a las peonías debían medir 14 metros de ancho por 28 metros de largo, además del espacio asignado para la cría de animales y el cultivo; el área de las caballerías era del doble del otorgado a las peonías.
Por otra parte, los pobladores estaban obligados a edificar sus solares y trabajar sus tierras dentro de un límite de tiempo preestablecido, en caso contrario la asignación de los terrenos sería retirada.
La obra jurídica mandada a elaborar por Felipe II es muy completa, señalando incluso detalles en cuanto a la forma y el estilo de las construcciones. En este caso solo se hizo referencia a los aspectos necesarios para el análisis de los planos de fundación de las ciudades hispanoamericanas.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta, que el trazado en forma de retícula regular, no solo existía en Europa. También las grandes civilizaciones americanas como los aztecas, los mayas y los incas hacían uso de este sistema, encontrando los españoles a su llegada, poblaciones levantadas bajo estas características, como por ejemplo, la ciudad inca de Cuzco.


Plano de Cuzco

Ver Ordenanzas de descubrimiento y Población de Felipe II. .Copia hecha en el Archivo General de Indias. Sección de Indiferente General. Legajo 427. Libro XXIX. Tomado del libro de Rafael Altamira y Crevea, Ensayo sobre Felipe II Hombre de Estado. Su psicología general y su individualidad humana, México, 1950, págs. 213 a 282. Para esta publicación se han conservado las rúbricas puestas por dicho autor para la publicación de las Ordenanzas. El contenido de las Ordenanzas se reprodujo su casi totalidad en la Recopilación de las Leyes de los Reynos de Indias mandadas a publicar por Carlos II, Madrid, 1.680, tomo II, libro IV p.1 a 45.El texto puede además consultarse en Selección de las Leyes de Indias referentes a Descubrimientos, Colonización, Pacificaciones, Incremento de la Riqueza, de la beneficencia y de la cultura, en los países de ultramar,Madrid, 1929, págs. 41 y ss. También pueden encontrarse en varias publicaciones como en el libro La ciudad ordenada de Brewr Carías, pp.143- 151.
8 Morris, A. E. J. Historia de la forma urbana, desde sus orígenes hasta la Revolución Industrial. Gustavo Gili, sexta edición, Barcelona, 1.998, p. 361.


LAS CAPITULACIONES

El sistema de las Capitulaciones jugó un importante papel en el proceso de fundación de las ciudades, y consistía en una concesión que otorgaba la Corona a los expedicionarios para descubrir y poblar las “nuevas tierras”. De esta manera, España no incurría en ningún gasto relativo a las expediciones, ya que los mismos eran asumidos por los expedicionarios a cambio de la obtención de privilegios en títulos, bienes y facultades para la repartición de tierras y de indígenas. El principal objetivo que se perseguía con las Capitulaciones era el de poblar el territorio conquistado para establecer la posesión y autoridad de España sobre las tierras descubiertas.


La Ciudad Hispanoamericana

En esta segunda parte del trabajo, se trata de establecer las características generales a las cuales respondía la ciudad colonial hispanoamericana, y demostrar a través de ejemplos, con planos de diferentes ciudades hispanoamericanas, la teoría desarrollada en esta investigación.


CARACTERÍSTICAS GENERALES

El proceso de descubrimiento, conquista, colonización y por ende de fundación de las ciudades fue desarrollado por individuos particulares, y obedeció a una política centralizada enmarcada en normas jurídicas dictadas por los monarcas. En un lapso de dos siglos (XVI y XVII) se produjo en Latinoamérica la fundación del mayor número de ciudades con un trazado regular, jamás establecidas en el mundo. Sólo España fundó ciudades de acuerdo a un invariable plan regular y ordenado, con calles rectas sin jerarquización, que se entrecruzan en ángulos también rectos, creando una forma urbana reticular a modo de damero, con una plaza principal en el centro y alrededor de la cual se construyeron los edificios más significativos como la iglesia y el ayuntamiento, y donde se llevaban a cabo las actividades más importantes de la sociedad colonial. Esta forma reticular urbana proviene de la antigüedad en Grecia (Hipodamo de Mileto) y Roma. En la edad Media este sistema fue empleado con fines de política territorial y militar, como la ciudad de Santa Fe en España. “…en América, el poblamiento regular obedeció a una política de la Corona, orientada por normas jurídicas, con el objeto fundamental de afirmar el poderío sobre las tierras descubiertas.” 9
Si bien el patrón de la ciudad colonial se caracteriza por una trama regular, se fundaron algunas urbes de trama irregular, como es el caso de Potosí en Bolivia, ciudad minera, que se levanta sobre una topografía muy accidentada, y algunas poblaciones en las islas del Caribe como Nueva Cádiz, ricas en yacimientos de perlas. Estas ciudades fundadas sin un plan urbano preestablecido, tuvieron origen islámico y se crearon con la intención de explotar y saquear el territorio conquistado, y no con el fin de establecer una permanencia en el lugar. Por lo tanto, se evidencia que, aunque en el proceso de conquista y colonización llevado a cabo por España en América, la ciudad nace como un “hecho de permanencia”, se vislumbran dos rasgos fundamentales: el saqueo y explotación de las riquezas para llevarlos a la Corona, y la intención de población y establecimiento en el Nuevo Mundo.
Un elemento importante en la ciudad colonial es la Iglesia, institución que si bien cuenta con el respaldo económico del Gobierno, también va a estar supeditada a sus órdenes. La iglesia, estaba ubicada en las inmediaciones de
9 Brewer Carías, Allan R.. “La Ciudad Ordenada”. Instituto Pascual Madoz, Universidad Carlos III de Madrid, Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1.997
la Plaza Mayor, generalmente al este, como se podrá apreciar en los planos de las diferentes ciudades hispanoamericanas.
Otro tema significativo es el Militar, ya que el Estado Imperial se fundamenta en el poder cívico-militar, y así aparecen construcciones de fortalezas y de iglesias fortificadas.


EJEMPLOS DE CIUDADES HISPANOAMERICANAS

Como se ha mencionado anteriormente, se fundaron durante la colonia un gran número de ciudades, que, por problemas de tiempo y espacio, en esta ocasión resulta difícil citarlas a todas. Se han escogido, a modo de comprobación, algunas de las más importantes poblaciones latinoamericanas.


Buenos Aires

Este plano10, muestra las manzanas originales en retícula trazadas en torno al fuerte y la plaza central. En este caso, se puede observar que Buenos Aires fue fundada bajo las características de ciudad portuaria, por encontrarse a orillas del Río de La Plata -el más ancho del mundo, que cubre una superficie aproximada de 36.000 kilómetros cuadrados- tiene acceso directo desde el océano Atlántico. La siguiente imagen, muestra el planeamiento inicial de la ciudad, en retícula en toda su extensión, con las asignaciones de los terrenos conexos11.
10 Morris A. E. J. Historia de la forma urbana, desde sus orígenes hasta la Revolución Industrial. Gustavo Gili, sexta edición, Barcelona, 1.998, p. 369. 11 Idem.


Caracas
Primer plano de Caracas (1.578) elaborado por Juan de Pimentel12


Este plano, representa a Caracas compuesta por veinticinco manzanas, con la plaza mayor ubicada en el centro, como era propio de una ciudad mediterránea. Sin embargo, la plaza no tiene forma rectangular como dictan las ordenanzas de Felipe II, sino que es cuadrada, al igual que muchas otras ciudades hispanoamericanas. Tampoco parten de ellas doce calles, sino ocho, ya que las mismas nacen solo de las cuatro esquinas y no de la mitad de sus lados, según estaba establecido en las ya citadas normativas.
12 Gasparini, Graciano. Caracas colonial y guzmancista. Armitano, Caracas, 1.978, p. 25.
Como sucedió en Buenos Aires, Pimentel también hizo una representación gráfica de su ubicación, aunque elaborado de una forma más detallada, como se puede observar en el siguiente plano:


La Habana

Este plano de La Habana14 fue levantado por los franceses en 1.762, cuando la ciudad ya había experimentado un significativo crecimiento desde su fundación. Sin embargo se puede apreciar en este modelo de población portuaria, la plaza rectangular, diseñada según las ordenanzas, ubicada detrás del Fuerte del Morro, construcción importante para la defensa de la ciudad ante los ataques piratas.. En este caso, al igual que sucede en Caracas, parten ocho calles de la plaza mayor y no doce.


Lima
Plano de Lima publicado por John Roque en 1.75515


“…Lima, tal como era antes de los últimos terremotos, publicado por John Rocque en 1755 (el terremoto de mayor trascendencia fue el de octubre de 1746). El norte está arriba, el río Rímac fluye de este a oeste (de izquierda a derecha). Las dimensiones totales de la ciudad ascendían a 3600 metros de este a oeste y a 2000 metros de norte a sur, desde el puente hasta el baluarte más alejado. La superficie encerrada por las fortificaciones, construidas en la década de 1680, se cifra en 52 hectáreas. La considerable proporción de espacios libres ajardinados dentro del perímetro amurallado, transcurridos casi tres cuartos de siglo desde la construcción de este último, revela que el crecimiento durante dicho período fue más lento que el previsto. Lima tenía, en 1755, 54.000 habitantes. Otras cifras de población referidas a distintos periodos son las siguientes: en 1561, 2500 habitantes en la ciudad propiamente dicha y otros 100.000 en el área urbana (puede suponerse con bastante seguridad que los 2.500 habitantes constituían la población colonial española.”16
También en Lima se observa la retícula cuadriculada como en el resto de las ciudades hispanoamericanas, tomando las características de la ciudad de Buenos Aires en su organización, aunque la plaza mayor tiene forma de cuadrado, y de ella parten, al igual que en Caracas y La Habana, ocho calles en lugar de doce. Además de la Fortaleza se puede observar la muralla defensiva que rodea la ciudad que fuera víctima de continuos ataques piratas.


San Juan de Puerto Rico

El Plano de San Juan17, nos muestra nuevamente una ciudad reticulada, aunque sus manzanas, incluyendo la plaza tienen forma rectangular y no mantienen una constante en su tamaño. Aquí, se aprecia también, la misma ordenación de Buenos Aires y La Habana: la tipología correspondiente a la ciudad costera. Una vez más, de la Plaza Mayor, parten ocho calles en lugar de doce. San Juan de Puerto Rico, fue fundada en 1.508, por Juan Ponce de León.


Santiago de Chile

Santiago de Chile, fue fundada por Valdivia, el 12 de febrero de 1.541. Esta ciudad, presenta las mismas características que Santiago de León, por ser ambas ciudades mediterráneas: ocho calzadas nacen de una plaza central, en torno a la cual se disponen las edificaciones oficiales, insertada en una trama de retícula cuadriculada.


Plano de Santiago de Chile

“Santiago de Chile; dibujo basado en el “Plano de Santiago de 1831″ de Cl. Gay, publicado en París. La ciudad de 1541 estaba situada entre el caudaloso río Mapocho y el pequeño torrente denominado La Cañada, justo antes del punto de confluencia entre ambos cursos de agua. La orientación del plan en retícula obedece a la voluntad de adaptarse a la configuración triangular del emplazamiento y no se ajusta a las prescripciones contenidas en las Leyes de Indias. La plaza principal -Plaza de Armas, anteriormente Plaza de la Independencia- ocupa una ubicación central (designada en el plano por una ‘A’ pequeña), con la Catedral en la esquina occidental. Las tres áreas suburbanas de 1831 eran: A, La Chimba, asentamiento en cabeza de puente al otro lado del río Mapocho; B, Chuchunco, y C, La Cañadilla. La Alameda de la Cañada, a lo largo del antiguo borde meridional de la ciudad, fue bautizada inicialmente con el nombre de su creador, Bernardo 0′Higgins (hoy Avenida de las Delicias).”


Santo Domingo

Santo Domingo, fue fundada por Bartolomé Colón en 1.496. Esta ciudad es la que mejor responde en la composición de los elementos urbanos dictados en las Ordenanzas de Felipe II. Fue diseñada en base a una retícula cuadriculada, con la Plaza Mayor en el centro, cuyo tamaño permitía el origen de doce calles, las cuales partían de sus cuatro esquinas y de cada una de la mitad de sus lados. La única contravención a las normativas, es la edificación que ocupa el área de la plaza, ya que la plaza, según las ordenanzas, debía estar libre de construcciones.
Esta vista de Santo Domingo20 está fechada en 1.671, sin embargo no presenta muchos cambios en relación a la anterior, de 1.586.


Conclusiones

En síntesis, se puede llegar a la conclusión que la fundación de las ciudades hispanoamericanas estuvo determinada por varios factores. Por un lado, los hechos acaecidos en la España medieval que concluyeron con la unidad de los Reynos de Castilla luego de la expulsión de los moros, que proporcionó a los iberos una experiencia militar que utilizaron en América.
El movimiento renacentista, con el rescate de la literatura del pasado influyó de manera determinante en el pensamiento español que trataba de reconocer en el Nuevo Continente los sucesos y los mitos del mundo antiguo. Además, alentó la producción de obras literarias y tratados que en su mayor parte estaban dirigidos a establecer un orden en la fundación de las ciudades y que tenía como finalidad poseer el control absoluto de las tierras conquistadas. Este fenómeno obedeció a una política centralizada de la Corona Española.
Al estar la colonización en manos de capitales privados regulada por “capitulaciones” que exigían la población de las tierras descubiertas para tener derechos sobre ellas, en un corto período de tiempo surgió el número más grande de ciudades jamás fundadas en la historia de la humanidad. Como se mencionara anteriormente, la fundación de las ciudades estaba regida por normativas específicas, un procedimiento predeterminado que podría sintetizarse en el trazado de una plaza central de la cual partían las calles a modo de retícula ortogonal. Alrededor de la plaza se disponían los edificios más importantes y, finalmente se repartían los solares. Es por esta razón que todas las ciudades coloniales Hispanoamericanas se parecen.
Si bien es cierto, como se pudo comprobar en el análisis esquemático realizado de las poblaciones tomadas como ejemplos de la “ciudad hispanoamericana”, que ninguna de ellas cumple con cada detalle de las Ordenanzas dictadas por Felipe II, sin embargo, responden a una misma tipología: la ciudad de trama reticulada ordenada a partir del elemento de la plaza. A este respecto, también debe considerarse que al momento en que fue publicado el citado código, muchas ciudades habían sido ya fundadas de acuerdo con antiguas normativas dictadas en forma aislada, ya que las Ordenanzas de Felipe II se basaron en la recopilación, ordenación y ampliación de las reglamentaciones precedentes en la materia.
Se ha podido apreciar a través de la historia que la Ciudad es el fiel reflejo de la cultura del hombre, ya sea planificada o no, siempre va a manifestarse, a evolucionar o desarrollarse de acuerdo a la situación (política, económica y social) presente en un momento histórico determinado, y a los valores (éticos, morales) intrínsecos en la naturaleza humana, y que son consecuencia de la experiencia que los ha precedido.


BIBLIOGRAFÍA

Acosta, Vladimir. “El continente prodigioso, Mitos e imaginario medieval en la conquista americana”, Universidad Central de Venezuela, Ediciones De La Biblioteca – EBUC, Caracas, 1.998.
Arellano Moreno, A. “Caracas, Su evolución y su régimen legal”. Edime, Madrid, (1.972).
Arellano Moreno, Antonio. “Relaciones Geográficas de Venezuela”. Ediciones de la Academia Nacional de la Historia N° 70, Caracas, 1.964.
Brewer Carías. “La ciudad ordenada”, Instituto Pascual Madoz, Universidad Carlos III de Madrid, Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1.997.
Chueca Goitia, Fernando. “Breve Historia del Urbanismo”, Alianza, Madrid, 1.987.
“Diccionario de Historia de Venezuela”. Fundación Polar, tomo III, Ex Libris, Primera reimpresión, Caracas, 1.992.
Gasparini, Graziano. “Formación Urbana de Venezuela siglo XVI”, Armitano, Caracas, 1.991.
Gasparini, Graziano. “Caracas la Ciudad Colonial y Guzmancista”, Armitano, Caracas, 1.978.
Morris, A. E. J. “Historia de la forma urbana desde sus inicios hasta la Revolución Industrial”, Gustavo Gili, Barcelona, 1.984.
VVAA. “Diccionario de Historia de Venezuela”, Fundación Polar, Ex Libris, primera reimpresión, Caracas, 1.992. Tomos I y III.
VVAA.“Enciclopedia Temática de Venezuela”, Venelibros, Colombia, 1.993. Tomos 1 y 2.


 





 

 

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