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Gaudí: Mecánica y forma de la naturaleza


 



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RESUMEN

Antoni Gaudí i Cornet, arquitecto y maestro define un sistema arquitectónico revolucionario en su concepción estructural, estética y espacial, en el marco de los movimientos reformistas europeos que en España se lo conoce como el Modernismo Catalán.
Se desarrollan las facetas relevantes de su personalidad, de sus fuentes de inspiración y se describen los principios esenciales de su lenguaje arquitectónico a fin de apreciar la singularidad de su obra.
Se estudian las características del “Estilo Gaudí” inspirado en la lógica y el colorido de la naturaleza, definiendo un nuevo modelo geométrico.
El panorama arquitectónico de su Cataluña natal lo pone en contacto con las construcciones góticas y le permite estudiar las soluciones estructurales y espaciales medievales que lo inspiran para la gestación de las estructuras sin empuje.
Se analizan los principios de los modelos funiculares y antifuniculares que se constituyen en su principal herramienta de diseño debido a la interacción entre la geometría y la mecánica.
Desarrolla una sensibilidad especial para la definición de las proporciones disponiendo las columnas inclinadas o verticales según las necesidades funcionales y estéticas lo requieran.
Se presentan maquetas funiculares para la comprensión de la lógica estructural en la disposición de componentes en el palacio Güell y en la Iglesia de la Colonia Güell. Por último, la concepción estructural de un sector del templo expiatorio de la Sagrada Familia.
Se revaloriza su vida profesional como precursor del concepto actual del desarrollo sustentable, en el marco de la ética, la ecología y la economía.
Palabras claves: Gaudí, antifunicular, mecánica, forma, estética, estática.


INTRODUCCIÓN

Se ha conmemorado hace unos pocos meses el 150 aniversario del natalicio de Antoni Gaudí. La figura del gran arquitecto catalán ha reavivado los interrogantes sobre su vida y su obra en nosotros, los hombres de la posmodernidad. Este acontecimiento impulsado desde su Cataluña natal y que afortunadamente, se ha extendido rápidamente por el mundo, nos ha permitido ingresar nuevamente en el vasto y misterioso mundo de Gaudí, que se presenta al lego en artes, como un artista extraño, y al aficionado como un genio y maestro de un lenguaje imposible de imitar, capaz de provocar tensión e inquietud en el observador más indiferente.
Una de las principales razones por las que Gaudí es admirado es porque ha logrado mantener fusionada y de manera ejemplar a la arquitectura con la ingeniería. La mayoría de los jóvenes estudiantes y aun los profesionales de estas disciplinas distintas desconocen que en un tiempo no muy lejano eran una sola ciencia y un solo arte: la mecánica y la forma, la estética y la estática, en fin, la belleza y su sustento. Ciencias diferentes pero que sin embargo no se completan plenamente, una sin la otra. Basta solamente observar con detenimiento el mundo que nos rodea, desde el micro al macrocosmos, para descubrir la presencia de estos principios de tal manera amalgamados que no se podría entender la realidad sin ellos.
Pero… ¿quién fue realmente Antoni Gaudí y cuál ha sido la singularidad de su obra?
Para poder responder estos interrogantes se hace necesario conocer las facetas relevantes de su personalidad, analizar su tiempo, sus musas inspiradoras y por último descubrir la ingeniería subyacente en su arte arquitectónico perfecto.


LA PERSONALIDAD

Hoy por hoy, el mundo entero habla de la genialidad de su obra arquitectónica y artística y el debate se centra en la persona de Antoni Gaudí. Algunos afirman que perteneció a ciertas logias esotéricas, otros, que fue misógino, excéntrico, de dudosa vida moral y muchas otras y variadas interpretaciones que deforman completamente su imagen y personalidad.
Uno de sus biógrafos, Gis van Hensberg, afirmó muy atinadamente: ” podía inventarme a Gaudí a imagen mía……. pero en lugar de eso, intenté acercarme a la verdad…”
A este propósito citaremos al Dr. Arq. Joan Bassegoda Nonell, director de la Real Cátedra Gaudí, quien ha servido, entre otros, de guía para la preparación del presente trabajo. Dice que “Gaudí fue ante todo arquitecto y solo arquitecto”. No fue un teórico en el sentido estricto de la palabra. Escribió breves comentarios en su juventud y solo se publicaron dos artículos. Su pensamiento se conoce por las declaraciones habladas y los comentarios que hizo sobre sus obras, especialmente, sobre la Sagrada Familia a la que brindó la mitad de su vida. Tampoco se dedicó a la enseñanza desde la cátedra académica y no participó en política partidaria, aunque en repetidas ocasiones se le ofreció el cargo de diputado que rechazó de plano.
Gaudí era un hombre de profunda fe religiosa y veía en cada criatura una manifestación de Dios. Solo la arquitectura fue su pasión, a la que consideró como una religión y del mismo modo que entendió la religión en cuanto obra armoniosa y ordenada del Creador como una arquitectura.
“Yo tengo imaginación, no fantasía”, decía de sí mismo, entendiendo que la imaginación proviene de la imagen, que resulta de ver la realidad de las cosas, las cosas tal cual son, libre de abstracciones intelectuales en donde interviene la fantasía.
Fue un hombre inteligente, “no un intelectual que juega con las ideas”. Al decir de sus allegados, Gaudí tenía la cabeza clara. Esa fue una de sus cualidades además de una cierta ingenuidad e inocencia que le permitió poder observar la naturaleza y la creación como solo los niños pueden hacerlo.


LA SITUACIÓN HISTÓRICA

Antoni Gaudí i Cornet nació a mediados del siglo XIX español, que estuvo marcado por la guerra entre España y Marruecos, en África, las guerras Carlistas entre los partidarios de Isabel II y Don Carlos de Cataluña y los momentos de anarquismo y dictadura militar de Primo de Rivera.
En el plano artístico imperaba en España al momento de su nacimiento, la influencia del “Eclecticismo Historicista”, que los maestros Modernistas Catalanes intentaron superar a fines de siglo.
Nació en Reus, Tarragona el 25 de Junio de 1852, en el seno de una familia humilde. Su padre como su abuelo fueron caldereros, oficio dedicado a la construcción de objetos metálicos y alambiques a partir de láminas de cobre y otros metales que luego se modelaban a fuego. Este oficio de su padre influyó notablemente en su obra arquitectónica posterior.
Observó como los materiales planos se convertían en variados volúmenes geométricos. Aprendió que las formas simples, combinadas y articuladas entre sí resultaban en otras más complejas y con propiedades y efectos distintos a los originales.
Decidido cuando joven a estudiar arquitectura, se trasladó a Barcelona en 1869 a los 17 años. Para mantenerse trabajó como colaborador avanzado en distintos estudios de arquitectos barceloneses. Esto le aportó una visión temprana de lo que luego fue el ejercicio concreto de la profesión.
El joven Gaudí descubrió en Barcelona un panorama arquitectónico riquísimo de monumentos históricos, especialmente la arquitectura gótica del siglo XIV. En ellos estudió, de manera concreta, las soluciones estructurales y espaciales de los geniales constructores de las catedrales medievales.
Luego del brillante siglo XIV, Barcelona entró en un largo período de decadencia cultural y económica, a causa de la política comercial española de enfocar sus esfuerzos hacia América, relegando la zona del mediterráneo a un segundo plano.


LOS ALBORES DEL MODERNISMO CATALÁN

Las rigurosas leyes del “Eclectisismo Historicista” enseñadas desde las académias, se debilitaron y en poco tiempo, toda la Europa se encontró en momentos de apertura y búsqueda. Confluyeron multiples factores que fueron determinantes en la formación de un nuevo estilo, de un nuevo lenguaje en las artes y la arquitectura. Esta nueva corriente que se dispersó rapidamente por el viejo continente tomó diferentes nombres según el país o la región donde se desarrolló.
Así en Francia fue llamada Art Noveau, en Alemania Jugenstil, en Italia el estilo Liberty y por ultimo, en España, mas precisamente en Cataluña fue conocida como Modernismo Catalán. Renato de Fusco dice que este movimiento tiene un cierto “carácter internacional” que rompió con el proceso “historicista” dominante y que abandonó los modelos de repetición. El nuevo movimiento tuvo la “virtud” de reunir y conjugar todas las expresiones del arte: el diseño gráfico y de objetos, la pintura, la arquitectura, la música, por lo que, afirma, “el nuevo estilo” se manifestó con unidad total.
La aparición de nuevos materiales, como el hierro laminado, el acero, el cinc, la madera curvada a fuego, el cemento portland y el vidrio en paños de grandes dimensiones, entre otros, se aplicaron en la construcción de edificios y en su ambientación y equipamiento.
Mientras tanto, en América, las nuevas tecnologías tuvieron un papel relevante en la concepción arquitectónica que se avecinaba, en aquel momento, especialmente con la escuela de Chicago: “form follows function” (la forma sigue a la función), esta máxima expresada por Louis Sullivan, marcó el comienzo del “funcionalismo” en América y el futuro de los edificios de cristal.
El gran proceso de industrialización que sufrió el mundo y el consabido traslado de grandes masas de personas que abandonaron las zonas agrícolas para trasladarse a las ciudades en búsqueda de mejores destinos, conjuntamente con las nuevas ideas políticas, produjo la aparición de nuevos grupos de asociaciones de trabajadores que reclamaron como derecho, entre muchos otros, la posesión de “lo bello”. El arte y la belleza dejaron de ser patrimonio solamente de los grupos poderosos y la necesidad de su apropiación se extendió a gran parte de la sociedad.


EL RENACIMIENTO CATALÁN

Este fenomeno de profundos cambios y busqueda que se dió en Europa, se desarrolló también en Cataluña. Fue la única región que siguio al mismo ritmo que el resto de Europa la revolución industrial y cultural. Se generó un periodo de intensas renovaciones apoyados en los esfuerzos comerciales con Cuba, Mejico, las Antillas, y las Filipinas, ademas de los intercambios con Inglaterra, Alemania y Francia. Se produjo la penetración de ideas y la irrupción de información que llegó desde el resto del mundo. Barcelona se centró intensamente en el despertar de su cultura y lejos de perder su identidad y ser absorbida por las corrientes foráneas, conformó un estilo propio, que se tradujo en una fecunda floración de las artes y las letras. A este fenómeno se lo denominó el Modernismo catalán.
Una serie de acontecimientos se sucedieron en la ciudad que posibilitaron el desarrollo del nuevo estilo, como la demolición, en 1859, del muro antiguo de la ciudad medieval, que permitió el uso de una amplia llanura bien orientada y protegida por una cordillera costera de los vientos del mar, utilizada hasta entonces como zona militar.
En el mismo año se aprobó el plan de ensanche de Barcelona, proyectado por el Ingeniero y urbanista Ildefonso Cerdá. El nuevo trazado hipodámico ofreció la posibilidad de construir una ciudad totalmente nueva.
La creación de la Escuela Provincial de Arquitectura fue otro impulso vital para la concreción del desarrollo catalán. Hasta ese momento solo existía en la ciudad una Escuela de Maestros de Obras y algunas corporaciones de albañiles que conformaban equipos de excelentes artesanos pero carentes de formación superior.
Por último, la Exposición Universal de 1888, brindó la posibilidad de participar a los jóvenes arquitectos locales, recientemente egresados, también a sus maestros, imbuidos del espíritu de “renacencia” y a los artistas extranjeros con sus novedosas tendencias artísticas y arquitectónicas.
Grandes arquitectos aparecieron en escena: lluis Domenech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch, Joan Martorell entre otros, pronto hicieron de Barcelona una de las capitales de esta renovación. La nueva expresión del arte en esta expansión cultural, económica, industrial, redescubrió la tradición constructiva, el artesanado típico, la ornamentación, los mosaicos coloridos, el hierro forjado, las decoraciones florales y animalistas, propias de la cultura catalana y española.
En este momento tan especial irrumpió Antoni Gaudí con su genio creador y particular estilo que superó ampliamente al Modernismo catalán y a todo intento de clasificación de la Historia de la Arquitectura. Gaudí fue coetáneo del moviento Modernista y a un tiempo, creador de un nuevo sistema arquitectónico nunca visto, revolucionario en su concepción estructural, estética y espacial.
En este ambiente efervescente de búsqueda y cultura todo fué posible. La ciudad se encontró en un estado de receptividad total y el artista ansioso por expresar y materializar su arte único. Gaudí exclamó: “….somos catalanes, no tenemos necesidad de ser griegos, góticos o egipcios, debemos serlo todo a la vez…”. Mientras la arquitectura del resto del mundo se sumergió en el funcionalismo, Gaudí comenzó a levantar las torres de la Sagrada Familia.
¿Habría podido Gaudi en otro tiempo, en otra ciudad imponer tan rapidadmente sus concepciones?, se preguntará Robert Descharnes; Gaudí pudo hacerlo gracias a obedecer su impulso creativo ordenado a un fin mayor, a veces con menosprecio de algunas de las reglas tradicionales del urbanismo y también a su formidable carácter y tenacidad que le dieron la seguridad de estar haciendo lo bueno, lo bello y lo verdadero.
Por otra parte, la providencia entrelazó su destino con el de Eusebi Güell, hombre de nobles principios, proveniente de familia rica, que devino en mecenas primero y leal amigo despues. Tal vez haya sido el primero en reconecer todo el talento innovador y la potencia creadora de Gaudí y a quien le encargó diferentes obras siempre respetando la visión del artista.


LAS CARACTERÍSTICAS DEL ESTILO GAUDÍ

Conviene ahora definir sucintamente las fuentes de su inspiración y las características de su particular estilo para poder distinguirlo del de sus contemporáneos.


1. La Inspiración En La Naturaleza

Como se ha dicho, Antoni Gaudí fue desde niño un observador sutil de la naturaleza y de la creación, de los animales, de las plantas y de la geología de su Cataluña natal. Repetía a menudo que “el arte es hijo de la naturaleza” y que a ella debía someterse afirmando su concepción realista del mundo y de la vida.
Era un aficionado a las excursiones campestres que constituían una novedad para la época. Su amigo Joan Matamala recuerda que “Gaudí conocía todos los rincones de la región”. En sus paseos cotidianos estudió la naturaleza y logró capturar algunos de sus secretos; descubrió la arquitectura interna de las cosas que le sirvieron como modelo perfecto de imitar para resolver cualquier tema constructivo.
Aprendió cómo la naturaleza a través de miles de años resolvió las formas de las cosas y su estructura sustentante, en otras palabras, como resolvió la estética y la estática de todas las cosas.
En ella entonces solucionó el viejo problema de todo arquitecto, esto es, la forma estética que debe ser bella, agradable, funcional y sintética, con la estructura íntima portante, es decir, la estática que la mantiene.
En su vida profesional se respaldó en esta concepción orgánica de la arquitectura y aplicó diferentes soluciones para cada obra edilicia. En la Sagrada Familia, por ejemplo, proyectó las columnas interiores de las naves como si fuesen árboles, que distribuyen las cargas y pesos de los techos, en columnas intermedias remedando a las ramas y que se concentran finalmente en el tronco principal, el fuste, enraizado en el suelo. A propósito de este caso, Gaudí respondió a una pregunta de un visitante sobre su fuente de inspiración de este modo: “….¿quieren saber donde he encontrado mi ideal?… un árbol en pie sostiene sus ramas, éstas sus tallos y éstas las hojas. Cada parte aislada crece en armonía, sublime desde que el artista Dios la concibió”.


2. El Espíritu Religioso

Como hemos dicho anteriormente, no se puede comprender plenamente la arquitectura de Gaudí sin conocer su visión del mundo, del hombre y su relación directa con el Creador. En repetidas ocasiones dijo a sus oyentes: “…para Dios, lo grande no es lo dimensional, sino lo perfecto….”.
Solo sus amigos y allegados y algunos de sus colegas contemporáneos comprendieron la figura aislada y gigantesca de Gaudí, empeñado en la realización de un nuevo lenguaje arquitectónico, no solo como obra simbólica, cultural y de “hábitat humano”, sino entendiéndolo como la continuación de la obra creadora de Dios. “Para sentir el deseo de gozar la obra de Gaudí, más que tocar, oír, ver y gustar, es necesario ser capaz de respirar su perfume sagrado” dice de él Salvador Dalí.
Sus obras están impregnadas del espíritu cristiano: “La creación continúa y el Creador se vale de sus criaturas. Los que buscan las leyes de la naturaleza para hacer obras nuevas, colaboran con el Creador. Por eso la originalidad consiste en volver al origen”. Antoni Gaudí.
Buscó realizar en sus obras la perfección de hasta el mínimo detalle, aun en aquellos sitios que nunca estarían expuestos a la vista de los observadores, al modo de los constructores de las grandes catedrales del medioevo, para cumplir acabadamente su misión de “arquitecto integral” consagrado a la arquitectura entendida como un arte y un arte entendido como un reflejo humano de lo divino.
En la mayoría de sus obras aparecen símbolos religiosos aún cuando no se trata de obras específicamente religiosas. Englobó la simbología dentro de la naturaleza y ésta, en la arquitectura, creando un vínculo perfecto de expresión.
Sin lugar a dudas la obra y el punto de inflexión que de determinó su vida espiritual fue la Sagrada Familia. Gaudí, joven aún, contaba que poco después del encargo de la obra, quiso seguir el consejo de Fray Angélico que reza: “quien desee pintar a Cristo sólo tiene un procedimiento: vivir con Cristo” y se entregó a un severo ayuno que lo llevó a agotar sus fuerzas. Lo encontraron el Domingo de Ramos, tendido en su cama. Uno de los testigos, Joan Matamala, afirmó que en su rostro, lleno de nobleza, se traslucía un misterio, algo fuera del tiempo y del espacio.
El templo expiatorio de la Sagrada Familia, se concibió como una ofrenda, a fin de expiar la ofensas hechas por los hombres a Dios. El edificio debía ser una oración constante hacia Él, para que “se apiade de nosotros y nos de paz”, tal como reza en la actas de inicio de las obras. Por otra parte, la dedicación a la Sagrada Familia de Jesús , María y José, modelo de la familia humana, debía atraer la devoción de los fieles y debía recordar la necesidad constante de expiación, ….”de esta iglesia expiatoria….. para mayor honra y gloria de la Sagrada Familia, despierte de su tibieza los corazones adormecidos, exalte la Fe, de alientos y apoyo a la Caridad, contribuya a que el Señor se apiade del país…….. y de todo el mundo diriamos hoy, ya que esta magnifica obra ha trascendido las fronteras, es ya patrimonio de toda la humanidad y la necesidad mayor en cuanto templo expiatorio.
La construcción se inició a instancias de la Asociacion Espiritual de Devotos de San José, fundada en 1866 por un librero de Barcelona, don José María Bocabella y Verdaguer, gran devoto del santo patriarca y hombre de reconocida cultura. En un primer momento, la idea era ralizar una copia de la Basilica de Loreto; luego se encomendo el proyecto al arquitecto Francisco del Villar, quien se inspiró en estilo neogótico, estilo predominante en el paisaje cultural de la ciudad. Al inicio de las fundaciones y cripta, el arquitecto del Villar renunció y por consejo del arquitecto Juan Martorell, miembro de la junta encargada de la construcción , se encomendó el trabajo a Antoni Gaudí y Cornet, quien dedicó más de 40 años de su vida a la ejecución de la obra.
Gaudí realizó aquí soluciones notables, fruto de los estudios e intentos practicados en otros proyectos. Buscó casi con obsesión que los aspectos arquitectónicos, constructivos y religiosos fuesen perfectos y se fundieran en solo concepto. La estructura se resolvió por medio de arcos funiculares parabólicos de gran peralte a fin de eliminar la necesidad de construir arbotantes propios de la arquitectura gótica y que el maestro catalán consideraba muletas que “evitan la caída del edificio”.
Los primeros estudios de Gaudí sobre el templo de la Sagrada familia los realizó en estilo neogótico, propio de la época y de lo iniciado por Del Villar. De este estilo son el ábside y la acumulación vertical de la masa muraria. Luego se manifestó la tendencia propia y orgánica en los elementos decorativos y en el espíritu vivo de las formas arquitectónicas. Este espíritu culmina en el portal del nacimiento, donde las formas humanas, animales y vegetales parecen nacer de la masa pétrea abandonando su inmovilidad.
Construyó el templo cristiano, tributo de la divinidad, procurando ejercer la acción de comunicación, de proselitismo y de educación religiosa sobre los observadores del monumento, poniendo al arte al servicio de estos fines.
3.


El nuevo “Modelo Geométrico”

Esta profunda observación lo condujo a elaborar un nuevo modelo geométrico para poder proyectar nuevas formas arquitectónicas y que son habituales en la naturaleza. “La originalidad consiste en volver al origen”, una idea clara de Gaudí que se remonta al Génesis, a la Creación.
Todos los grandes arquitectos de la historia de la arquitectura, desde los egipcios y hasta los del presente, hemos preferido servirnos de la línea recta y de formas elementales de la geometría plana y sólida que, debidamente dispuestas, consiguen representar en el plano una serie de figuras tridimensionales elementales, como la esfera, el prisma o la pirámide.
Gaudí observó que sólo en muy raras ocasiones la naturaleza tiene en su estructura estas formas. Desarrolló entonces, una arquitectura basada en la estructura íntima de la realidad tangible, ligando las formas geométricas, en forma tridimensional a las formas naturales, la estática y al mismo tiempo, la estética. Se sirvió del arco parabólico, del paraboloide hiperbólico y del helicoidal.
Gaudí empleó desde el comienzo de su obra el arco parabólico, que es “el más racional y mecánico de los arcos”, el único que adopta perfectamente la línea de presión, que distribuye los esfuerzos a compresión pura y siempre bajo la dirección y sentido de la resultante de fuerzas.
Para la ejecución de sus obras, realizó maquetas tridimensionales mediante cordeles para determinar de manera correcta el arco “catenario” o parabólico. Fotografiado el modelo, hacía girar la imagen y obtenía la volumetría del conjunto. El trabajo se completaba con el cálculo de las secciones necesarias para soportar las cargas y con la construcción de maquetas de yeso de las diferentes piezas a escala que entregaba al artesano para que éste las ejecutara en material y escala real.
Este arco ha sido raramente usado por los arquitectos en la historia de la arquitectura, pues es considerado no apto desde el punto de vista estético, pero para Gaudí, la funcionalidad del arco parabólico garantizó su belleza.
Aquí comenzó a desarrollar su teoría “arquitectónica estructural espacial” ligada estrechamente a la naturaleza que se basó en estas formas geométricas tridimensionales curvas, compuestas íntegramente por líneas rectas. Recuérdese que Albert Einstein, en su teoría de la relatividad, dio forma de “silla de montar”, es decir, un paraboloide hiperbólico, al universo.
Gaudí observó que el fémur humano es “una columna en movimiento” que soporta una carga importante del cuerpo, siguiendo las líneas de un hiperboloide y que los dedos de las manos, tomadas de a pares conforman arcos parabólicos…”¡Mirad, esto son parábolas”!… y que estos con la red de tendones y masa muscular que los une en la palma y dorso, forman un paraboloide hiperbólico.
Con este criterio diseñó las bóvedas de la Sagrada Familia, su obra máxima. Las cimbras son de sencilla construcción, los esfuerzos se materializan en compresión y además, permiten la entrada de la luz solar.
Del mismo modo diseñó el pórtico de la Cripta de la Casa Güell, donde usó por primera vez en la historia de la arquitectura bóvedas y muros construidos con paraboloides, 50 años antes que los arquitectos organicistas lo intentaran.
Todas estas formas se complementaron con los sistemas decorativos de reproducción exacta de elementos zoológicos, botánicos y geológicos, además del uso del color. A este respecto nos dice: “El arte es la belleza, la belleza es la vida que solo el color puede expresar”.
A primera vista, la exuberancia de la naturaleza nos recuerda al Art Noveaux, a los maestros del Modernismo catalán, pero el origen y el resultado de esta exuberancia es totalmente diferente. Para el Modernismo las formas animales y vegetales son puramente ornamentales, líneas bidimensionales aplicadas en fachadas o en los interiores. En cambio para Gaudí el modelo no es una abstracción de la realidad, que se ajusta y se deforma a la necesidad propia del artista, sino que representa lo que el modelo es en realidad, con toda su significación física y simbólica, a veces dramática, otras, exultante de vida y gloria. Gaudí creía que la naturaleza se componía de fuerzas que actuaban bajo la superficie y que ésta no era más que la expresión de esa energía hacia el exterior.
Si observamos la casa Milá con detenimiento, nos recordará a un arrecife submarino, lejos de un arreglo floral modernista o la distinción si el modelo responde a “la línea recta” o a “la línea látigo”, como generalmente se clasifica al Art Noveau según la geometría usada por los maestros.
La arquitectura de Gaudí es atemporal, ajena a las modas y a las corrientes estilísticas de toda época. Su sistema constructivo, técnico e imaginativo es único y podría haber sido usado por los maestros medievales como por el último de los vanguardistas.
¿Será este sistema arquitectónico el modelo para las próximas generaciones de jóvenes arquitectos agotados del actual historicismo inhumano propuesto por las corrientes contemporáneas? ¿Podrá ser reconocido Gaudí en la verdadera magnitud de su genuino talento creativo y ético?
“Sus edificios son oasis reparadores en el desierto de la arquitectura funcional, piedras preciosas en la monotonía gris de las calles, creaciones de ritmo melódico entre la masa muerta que las rodea”.


EL FUNICULAR, EL ANTIFUNICULAR Y LAS ESTRUCTURAS COMPRIMIDAS

Los métodos de cálculo gráfico fueron muy usados y se basaron en la composición y descomposición de fuerzas según la regla del paralelogramo para dos fuerzas concurrentes.
El efecto de varias fuerzas aplicadas en un punto de un cuerpo es igual al de una sola fuerza resultado de la suma vectorial de todas ellas (resultante). La resultante se obtiene trazando líneas paralelas por el extremo de cada fuerza componente y uniendo la intersección de las rectas de acción de las fuerzas con la intersección de las paralelas trazadas.
Las acciones debidas a la atracción gravitatoria son fuerzas paralelas dirigidas hacia abajo. La resultante surge de la composición de las fuerzas y la construcción gráfica obtenida se conoce como “polígono funicular” (funiculus = cuerda). Éste surge a partir del trazado de líneas auxiliares paralelas que cortan a fuerzas sucesivas de a dos proporcionando una figura semejante a la que se obtiene al disponer las cargas “colgadas” de un hilo inextensible y sin peso hasta alcanzar el equilibrio.
Establecidas las cargas de gravedad sostenidas del hilo, se obtiene una figura plana que representa los ejes de una estructura que funciona en tracción pura. Si la figura se invierte funciona en compresión pura con todas las ventajas que representa trabajar con elementos unirresistentes. En sintonía con este concepto, Gaudí decía que “la silueta de la obra surge de la propia estructura”. Coincidiendo con esa afirmación Torroja expresaba “La mejor obra es la que se sostiene por su forma y no por la resistencia oculta de su material”. [27]
La técnica de diseño funicular consiste en adoptar como eje geométrico de la estructura a la forma invertida proporcionada por el hilo sometido a las cargas gravitatorias.
El modelo de hilos permite visualizar fácilmente la interacción entre la geometría y la mecánica y por prueba error corregir la forma según las necesidades funcionales, estéticas y expresivas del diseñador, pero siempre en el marco de las leyes de la mecánica. Esta movilidad le confiere al modelo el carácter de un ser vivo que, oscilando, se aproxima lentamente a su posición final de equilibrio.
Las estructuras planas se vinculan entre sí componiendo estructuras espaciales y por ello la comprensión del funcionamiento sólo es posible en las tres dimensiones.
De esta manera Gaudí logra superar los límites planos del tablero de dibujo encontrando la herramienta adecuada para trabajar con el tablero tridimensional, “el estereofunicular”. [20]
El modelo funicular constituye una valiosa herramienta para el proyectista que le permite desarrollar y guiar su potencial creativo dentro del ineludible respeto por las leyes de la naturaleza. Sin olvidar que aunque sea un elemento muy idóneo para el diseño, ninguna técnica puede considerarse como una herramienta completa e infalible en el acto creativo.
Las estructuras sometidas a cargas que sólo las solicitan a esfuerzos de tracción se pueden resolver mediante cables o cadenas.
La forma funicular que adquiere el hilo estará influenciada tanto por la magnitud de las cargas como por su distribución a lo largo del mismo. Cuando se trata de cargas aisladas -fuerzas puntuales- se obtendrá una forma funicular poligonal. Si en cambio son cargas distribuidas la forma funicular del hilo será una parábola. Al emplear una cadena en lugar de hilo, cuyo peso propio ya no es despreciable, la forma funicular obtenida será una catenaria. A cualquiera de estas formas obtenidas se las designa, en general, como polígono funicular.
Establecida la magnitud y distribución de las cargas, se construye el polígono funicular y por inversión simétrica respecto del plano horizontal, se obtiene otro polígono . Éste define la posición del eje de una estructura que se conoce como polígono de presiones o antifunicular teniendo la particularidad de que todos sus componentes están comprimidos.
Al proyectar una construcción con estas características se permite el uso específico de algún material idóneo para resistir la compresión.
Gaudí emplea generalmente materiales pétreos sin resistencia a tracción. Por ello es indispensable conocer la forma global de la estructura para que se encuentre totalmente comprimida, adaptando la configuración de los componentes al polígono de presiones o antifunicular que permite garantizar la estabilidad. La tensión de contacto entre los componentes no alcanza valores significativos y sólo se debe prestar atención a la estabilidad global.
Este concepto que puede llamar nuestra atención como avezados profesionales, no causa demasiada preocupación en los genios ni aún en un niño. Después de todo cuando un niño juega inocentemente apilando bloques, rara vez se preocupa por las tensiones que entre ellos se generan y rápidamente adquiere nociones de la estabilidad cuando la torre se cae. [13]
Una estructura con forma de arco y cargas verticales obtenida a partir del antifunicular, tiende a separar sus apoyos y a este efecto se lo conoce como “empuje”. Esta fuerza es la componente horizontal de la reacción.
Suprimir el empuje de las estructuras clásicas para permitir el uso de la piedra labrada, constituye una característica distintiva en los diseños de Antoni Gaudí. Esta característica se logra adaptando la forma y proporción estructural de la construcción al perfil simétrico del funicular espacial de equilibrio de los hilos suspendidos, permitiendo pasar de la maqueta tensada a la obra de piedra comprimida.


HABLEMOS DEL GÓTICO

El comportamiento de las construcciones y la mecánica antifunicular del gótico también explica estos conceptos. De ahí la forma de algunos arcos apuntados con carga superior o el caso del Viaducto de Fontpédrouse (Pont de Séjourné) que salva un valle muy profundo entre montañas con una de las pilas apoyando en un arco apuntado. Para transmitir la carga puntual que genera este apoyo se analiza el funicular con una cadena colgada en los extremos y una carga central y, al invertirlo, se obtiene como forma antifunicular un arco apuntado. [20]
La lógica de las estructuras góticas se puede explicar en un esquema sencillo de un muro resuelto con mampuestos. Cuando las cargas son verticales y centradas, se garantiza que toda la sección se encuentra comprimida uniformemente en forma creciente hacia el apoyo. . Por la aparición de otra acción que presente una componente horizontal – caso del empuje de un arco – la resultante de fuerzas se desplaza fuera del tercio medio del muro y los mampuestos se separan en el borde opuesto, situación que origina una limitación en el uso de materiales sin resistencia a tracción.
El diseñador puede solucionar este problema de dos maneras: modificando la sección transversal de manera que se obtenga un incremento en la inercia, aumentando el ancho de la pieza y por consiguiente el núcleo central o bien aumentando la carga vertical sobre el nivel muro modificando la dirección de la resultante conduciéndola dentro del tercio central.
La primera de las soluciones, por medio del aumento de la inercia, ha sido resuelta por el ingeniero uruguayo Eladio Dieste en varias de sus obras como por ejemplo la Iglesia La Atlántida, donde la configuración del muro se ha definido a partir de dos directrices curvas pudiendo obtener una superficie reglada que se construye con cerámica.
En la segunda solución, empleada en el gótico, se orientan las cargas de la cubierta de la nave central por medio de arbotantes y contrafuertes hacia las laterales conformando las estructuras exocarpio. El peso propio de estos elementos más el agregado de otras cargas – pináculos y estatuas – corrigen la línea de presiones haciendo que la resultante se ubique dentro del tercio medio. De este modo toda la sección presenta un trabajo neto de compresión aunque no centrada . La tensión de compresión en la sección transversal no es uniforme, siendo mayor en un extremo que en el otro dando como resultado un uso no tan eficiente del material.
¿


COLUMNAS INCLINADAS O VERTICALES?

El sentido y la sensibilidad hacia la proporción son cualidades que desarrollan el arquitecto en particular y los hombres en general por iniciativa propia o por preparación formal.
Gaudí desarrolló esa sensibilidad definiendo en primera instancia las proporciones de la construcción y la cantidad de elementos estructurales a disponer. Luego comenzaba a gestar la primera maqueta funicular, dividiendo la cubierta en áreas; estableciendo los pesos de cada una y representando – a escala – las cargas por medio de bolillas o perdigones aplicándolas en el baricentro de dichas área.
La maqueta de hilos se mueve hasta encontrar el equilibrio conformando el polígono funicular espacial y, de ese modo, dejando determinados por medio de los hilos, los ejes de los elementos estructurales.
Las proporciones entre la luz y la flecha en estructuras tipo arco, establecen la magnitud de las componentes de las reacciones y por consiguiente la dirección de la resultante. Cuando la flecha es igual a la luz el empuje es igual a la unidad (arco peraltado). Al modificar la proporción disminuyendo la flecha a 1/8 de la luz, el empuje crece ocho veces (arco rebajado). En ambos casos la componente vertical es la misma y responde a la mitad de la carga, pero se modifica la inclinación de la resultante por la variación de la componente horizontal.
Según se vaya modificando la relación entre la luz y la flecha, irán incrementándose los empujes que tienden a separar los apoyos. Este empuje debe ser resistido y transmitido por otro elemento estructural, por ejemplo una columna, que recibe una carga horizontal en su capitel perpendicular a al eje.
La solución del gótico inquieta al gran arquitecto, ya que para resolver el empuje de arcos y bóvedas incorpora de pesos adicionales – contrafuertes y arbotantes – ubicados en el exterior de la construcción para garantizar la estabilidad. A estos elementos Gaudí los bautiza como “las muletas” del gótico. La preocupación se justifica pues parece peligroso que la seguridad de la construcción se confíe a componentes estructurales ubicados fuera de ella expuestos a inclemencias y ataques. Por ello decide modificar la forma de los apoyos disponiendo – inteligentemente – su eje coincidente con la recta de acción de la resultande. De este modo surgen las columnas con inclinación respecto de la horizontal, poniendo de manifiesto su apego por las estructuras sin empuje.
En las galerías del parque Güell se puede inferir a partir del eje del arco (línea verde continua) cual debe ser la inclinación del eje de la columna (línea verde de trazos) que coincide con la recta de acción de la reacción del arco, garantizando que trabaje en compresión simple.
En algunas ocasiones debe resolver proyectos en los que necesita que las columnas sean verticales como apoyos de arcos. Es el caso de un sector del palacio Güell, que proyecta por encargo de su amigo Eusebi Güell. La condición de diseño que establece es reforzar el espacio central con cuatro columnas verticales. Esto le impediría – aparentemente – usar los conceptos anteriores donde debe inclinar las columnas según los empujes de los arcos que sostienen.
Cuando debe disponer columnas verticales, incorpora los elementos estructurales que le permitan modificar el polígono funicular hasta lograr que los ejes de las columnas sean verticales.
En las columnas centrales la misma simetría proporciona la solución porque las componentes horizontales de las reacciones (empujes) de cada arco se equilibran y la resultante es vertical, coincidiendo con el eje vertical de cada columna.
Pero en las columnas exteriores, la forma funicular se aparta de los ejes estructurales (indicados con líneas de trazo y punto) generando esfuerzos de flexión que, como se vio, no pueden resolverse con materiales pétreos.

La solución surge del mismo modelo de cadenas al obligarlo a desplazarse mediante la adición de fuerzas. Disponiendo cargas cerca de los arranques de los arcos, se modifica el funicular hasta dejarlo vertical haciendo coincidir, ahora sí, el modelo funicular modificado por la distribución de cargas, con los ejes de las cuatro columnas, quedando perfectamente verticales y eliminado los empujes de los arcos. (Figura 19) Esta carga extra se obtiene colocando piezas de piedra a modo de vigas (arquitrabes) cuya reacción, sobre cada columna, produce la modificación buscada que en el modelo funicular están representadas por pequeñas pesas. El uso de cadenas en lugar de hilos, permite mostrar más fielmente el peso propio de los componentes de piedra.
IGLE


SIA DE LA COLONIA GÜELL

Esta capilla fue concebida por Antoni Gaudí por solicitud de don Eusebi Güell El proyecto ideado originalmente era más ambicioso que el construido en definitiva, pues sólo se llevó a cabo la cripta.
En esta etapa Antoni Gaudí experimenta en toda su magnitud la utilización de arcos y columnas inclinadas. Gran parte de estas experiencias le servirán como “laboratorio” para el proyecto del templo de la Sagrada Familia.
En la concepción original la cripta tiene una gran altura, pero sólo se construye la planta baja.
La definición morfológica de la construcción es una característica que Gaudí domina a la perfección donde le imprime el carácter orgánico-natural a cada componente de la estructura.
Estableciendo las relaciones dimensionales (relación entre luz y flecha), sólo resta encontrar la posición final de los ejes de las piezas de soporte de la cubierta.
En esta etapa Gaudí comienza a delinear la planta y la disposición de apoyos de las columnas, punto desde el cual se fijarán los hilos para comenzar la maqueta funicular.
Posteriormente se determina la altura de cada arco colocando un hilo desde un punto de arranque al otro (apoyos del arco), se vinculan los arcos entre sí para conformar la cubierta, se define la magnitud de la carga, según las áreas de influencia y se disponen los pesos a escala mecánica.
La maqueta funicular adopta la posición de equilibrio de los hilos definiendo la configuración de elementos traccionados que por inversión proporciona la forma antifunicular confirmando que cada hilo traccionado en la maqueta es un elemento comprimido en la obra.
El gran arquitecto dejaba fluir la naturaleza haciendo que las columnas se inclinaran para canalizar los esfuerzos de compresión, haciéndolos tan insignificantes como inofensivos. La forma obtenida respondía a la posición antifunicular de las cargas para las proporciones previamente adoptadas. Observando el altar de la cripta las columnas de la nave central inclinan su recta de acción hasta satisfacer el ánimo del proyectista.
Seguro de la concepción estática que ha definido, al hacer coincidir el eje de la columna con la recta de acción de las fuerzas, cada columna se construye por medio de tres piezas independientes, – base, capitel y fuste – que luego se montan en obra con la ayuda de apuntalamientos provisorios. Las tres piezas se conectan entre sí sólo por medio de placas de plomo que facilitaban el apoyo permitiendo pequeños giros de acomodamiento.


EL TEMPLO EXPIATORIA DE LA SAGRADA FAMILIA

La disposición estática de la Sagrada Familia no es el resultado de la casualidad, sino el producto de muchos años de estudio y experimentación. Aunque el estudio completo de la obra excede este trabajo, se presenta el esquema de un plano y su forma funicular.
Cada columna soporta la parte de cubierta que le corresponde independientemente de las otras, trasladando el peso de la nave central directamente al suelo, adoptando la inclinación de la resultante de la composición de los pesos que gravitan sobre ella. [20] Al igual que el árbol, las cargas son soportadas por el ramaje que sigue las líneas que le dicta la estática.
Para terminar de cerrar el espacio entre ramificaciones, se usan superficies regladas (paraboloides, hiperboloides) logrando que las generatrices deslicen sobre las directrices, todas rectas, huyendo de la concavidad hacia la convexidad sobre las que la luz se difunde mejor.


CONCLUSIÓN

Como hemos visto, para Antoni Gaudí, la mecánica y la forma estética, son los elementos paradigmáticos de toda su arquitectura. Por medio de la observación y de la prueba, creó un nuevo sistema arquitectónico estructural que trasciende a sus contemporáneos y lo sitúa en un lugar único, le fue develado el plan maestro de la creación, la estructura de la naturaleza, de la materia informada por el espíritu. Su visión de la arquitectura trasciende todo estilo, todo intento de clasificación, fue un arquitecto imbuido por la lógica estructural y constructiva sin separar nunca el aspecto estético. El uso de los materiales autóctonos, brutos y tallados, nobles, tal cual son y aun aquellos que serían desechados por la mayoría de los artistas, los trozos de cerámicas con los que conformaba, a modo de grandes vitrales pétreos góticos, los inigualables trencadís, llenos de vida y color, manifestación de su potencia creadora: hacer arte de todo, aun de los escombros.
A este formidable trabajo artístico lo completó con una vida coherente y una conducta ética honorable. Nunca especuló con su arte, ni lo expuso para su gloria, no buscó ni fama ni dinero con él, fue un hombre digno que nunca cayó en la soberbia, objetivos tan comunes en los ambientes vanguardistas y en el esnobismo de algunos bohemios. El suyo no es arte decadente, sino que es un arte innovador que nos invita al estudio de su método, de su sistema constructivo, de su modo de leer la naturaleza, de modo similar como lo hicieron y lo hacen en esta concepción orgánico vital de las obras como Dieste, Torroja, Nervi y Calatrava, entre otros.
¿Es éticamente lícito para los profesionales buscar la fama y la vanagloria por medio de la realización de proyectos y construcciones insensatas que sólo satisfacen un ego descontrolado?. Una arquitectura sana y coherente sólo puede producirse con el uso racional y económico de los materiales y del esfuerzo coordinado del recurso humano. Actuar en contrario sería una falta de modestia y seriedad en el contexto de la realidad de un país en desarrollo como el nuestro que se debate en una profunda crisis.
Pero por otra parte, ¿toda obra sustentable y económicamente sana debe necesariamente ser olvidada del noble ejercicio de lo bello?. Se afirma que la mecánica y la forma de toda obra debe ser bella porque encierra en sí misma la esencia de la naturaleza que es al mismo tiempo nuestro hábitat humano.
Nuestra meta, como profesionales, debe ser el desarrollo sustentable que procure y ayude a los hombres a realizarse dando como resultado una vida más plena y más humana en contraposición del mundo actual: caótico y violento.
A Gaudí


BIBLIOGRAFÍA

1. BASSEGODA NONELL. “ANTONI GAUDÍ”. ENNIO AYOSA
2. BASSEGODA NONELL. “VIAJES AL ARTE”. LA ARQUITECTURA DE GAUDÍ. ATLANTIS
3. BOLETÍN 1, TEMPLO EXPIATORIO DE LA SAGRADA FAMILIA. BARCELONA.
4. COSTANTINO MARÍA. “GAUDÍ”. PARK LANE
5. DE FUSCO, RENATO. HISTORIA DE LA ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA.
6. DESCHARNES PRÉVOST PUJOLS. “LA VISIÓN ARTÍSTICA Y RELOGIOSA DE GAUDÍ”. AYMÁ S.A.E.
7. DIAZ PUERTAS.” INTRODUCCIÓN A LAS ESTRUCTURAS DE LOS EDIFICIOS”. EDICIONES SUMMA
8. ELADIO DIESTE. “LA CERÁMICA ARMADA”
9. ENGEL, HEINRICH. “SISTEMAS DE ESTRUCTURAS”. BLUME EDICIONES
10. ESCUDO DE ORO S.A. “GAUDÍ”. EDITORIAL ESCUDO DE ORO S.A.
11. FOTOSCOP GOMINS PRTAS “LA SAGRADA FAMILIA DE ANTONIO GAUDÍ”. OMEGA S.A.
12. FREI OTTO. “CUBIERTAS COLGANTES”. EDITORIAL LABOR
13. GORDON. “ESTRUCTURAS O POR QUÉ LAS COSAS NO SE CAEN”. CELESTE EDICIONES
14. GÖSSEL – LEUTHÄSER. “ARQUITECTURA DEL SIGLO XX”. TASCHEN
15. GRÁFICAS MARINA S.A. “TEMPLO EXPIATORIO DE LA SAGRADA FAMILIA – BARCELONA”. GRÁFICAS MARINA S.A.
16. LAHUERTA, JUAN JOSÉ. “ANTONI GAUDÍ”. ELECTA.
17. MINISTERIO DE FOMENTO. “LAS ESTRUCTURAS DE EDUARDO TORROJA”. CEDEX - CEHOPU - MINISTERIO DE FOMENTO
18. OLVERA LOPEZ. “ANÁLISIS CÁLCULO Y DISEÑO DE LAS BÓVEDAS DE CÁSCARA”. COMPAÑÍA EDITORIAL CONTINENTAL
19. OLVERA LOPEZ. “ELEMENTOS Y ESTRUCTURAS PREESFORZADAS”. COMPAÑÍA EDITORIAL CONTINENTAL
20. ORTEGA, N y ANDRÉS, O. “EXTENSIÓN DE LA TÉCNICA FUNICAULAR DE GAUDÍ A LA CONCEPCIÓN Y GÉNESIS DE SUPERFICIES ESTRUCTURALES”. INFORMES DE LA CONSTRUCCIÓN. VOL 44 Nº 424. 1993
21. PIER LUIGI NERVI. “NUEVAS ESTRUCTURAS”. EDITORIAL GUSTAVO GILI S.A.
22. RAFOLS. “MODERNISMO Y MODERNISTAS”. EDICIONES DESTINO S.L.
23. ROCA – GONZALEZ. “ANÁLISIS DE UNA CONSTRUCCIÓN ORIGINALMENTE CONCEBIDA MEDIANTE UNA MAQUETA ESTÉREO-FUNICULAR”. REVISTA INTERNACIONAL DE ESTRUCTURAS VOL 1,1,59-79 (1996)
24. RUBIÓ SANTIAGO. “CÁLCULO FUNICULAR DEL HORMIGÓN ARMADO”. EDITORIAL GUSTAVO GILI S.A.
25. TARRAGÓ, SALVADOR. “GAUDÍ. 150 FOTOS A TODO COLOR”. ESCUDO DE ORO S.A.
26. TIETZ, JÜRGEN. HISTORIA DE LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX.
27. TORROJA. “RAZÓN Y SER DE LOS TIPOS ESTRUCTURALES”. OMEGA
28. TSCHUDI MADSEN. “ART NOUVEAU”. BIBLIOTECA PARA EL HOMBRE ACTUAL
29. WIEDEMANN, JOSEF. CONFERENCIA. FERIA INTERNACIONAL DE ARTESANÍA. MUNICH. 1974.
30. XAVIER GÜELL. “ANTONI GAUDÍ: OBRAS Y PROYECTOS”. EDITORIAL GUSTAVO GILI S.A.
31. XAVIER GÜELL. “ANTONI GAUDÍ: GUÍAS DE ARQUITECTURA”. EDITORIAL GUSTAVO GILI S.A.
32. ZERBST RAINER. “ANTONI GAUDÍ”. TASCHEN


Autores:

Eduardo Daniel Quiroga
Ingeniero en Construcciones
Universidad Tecnológica Nacional
Universidad Nacional de Cuyo
Universidad de Mendoza

Eduardo Alberto Salomón
Arquitecto
Universidad de Mendoza


 





 

 

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