El garaje de la calle Ponthieu, de 1905, se resuelve de forma que la estructura de hormigón armado aparece en la fachada, resolviendo su composición. Se trata de una trama de vigas y pilastras enlucidas que enmarcan las cristaleras de dimensiones diversas. Solo la simetría del conjunto y el perfil de las pilastras permiten recordar al observador la distribución tradicional de las fachadas. Cabe señalar que el simplificado rosetón de acero y vidrio conserva un indudable parecido con la ornamentación tradicional.