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Antoni Gaudí


 



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1. Introducción

En esta monografía voy a tratar las obras póstumas de Antoni Gaudí, porque es el mas grande Arquitecto de todos los tiempos y porque lo admiro plenamente.
Seguramente puede sonar raro afirmar, hoy, que Antoni Gaudí sea un desconocido, sin embargo así es para muchos. Sin duda alguna, es el arquitecto de su tiempo sobre el que más libros se han escrito, tanto en España como en el resto del mundo.
¿Cuáles son los principales hallazgos sobre él hasta el momento?. Ante todo que Gaudí ERA UN GENIO. Lo que ocurre es que la personalidad de un genio resulta (para nosotros, simples mortales), terriblente complicada y terriblemente sencilla a la vez. La inteligencia de un genio juega con categorías intelectuales que a nosotros nos resultan imposibles de alcanzar. Para resumir; en toda obra de Gaudí, están jugando dentro de su mente los siguientes factores:
1) La historia rabiosa del presente histórico en el que vivió (hay que tener en cuenta la multitud de acontecimientos que ocurren en Cataluña y en el mundo desde el año de terminación de su carrera -1878 - hasta el de su muerte -1926 -)
2) Una arquitectura genial, capaz de llevar a sus construcciones soluciones absolutamente inéditas.
3) Un amor incomparable a la Naturaleza, que le lleva a recrearla en todo aquello que la Naturaleza tiene de arquitectura (desde plantas vegetales muy concretas, hasta el capullo de una mariposa).
4) CATALUÑA. Cataluña se convierte en Gaudí en una obsesión. Por eso está presente en todas sus obras en grandes y pequeños detalles.
5) Pero Gaudí no está completo sin el MEDITERRÁNEO, el mar de la cultura y el comercio…
6) La ancestralidad. Mientras arquitectos de la talla de Domènech i Montaner o un Puig i
Cadafalch se quedan anclados en el neo-medievalismo, Gaudí necesita ir mucho más allá en el tiempo y busca realidades y símbolos que se remontan, cuando menos, al neolítico (casitas de piedra en seco, espanta brujas ,o crismones y peces como símbolos de los primitivos cristianos)
7) La Trascendencia. Gaudí es un filósofo y un místico que escribe sus vivencias en la piedra.
8) El arte de resistencia. Todo artista genial tiene que chocar con las estructuras de su lugar y de su tiempo ( desde Homero, por lo menos…) Gaudí concibe -o va concibiendo-, cada una de sus obras como un TODO completo, cerrado en sí mismo, pleno…Cualquier alteración ordenada por quien costea la obra, es un atentado contra ese compendio del TODO que Gaudí ha soñado. Y necesita revolverse, gritar, llorar y hasta maldecir. Y Gaudí grita, llora y maldice en la piedra…
Los ejemplos que podríamos poner, son múltiples: Parque Güell, Cripta de la Colonia Güell, Casa Milà, Sagrada Familia…
Lo que ahora nos interesa es que entendamos esos ocho puntos que Gaudí tiene presentes. Están en su cerebro como una mezcla de frutas se halla al principio en la batidora: sólo cuando ésta comienza a funcionar, las diferentes frutas forman una síntesis. Así ocurre con Gaudí : su mente va dando vueltas a esas motivaciones a partir de cada obra concreta, y sólo con el tiempo y el trabajo llega a la síntesis genial. Por eso, una sola restauración mal realizada, deja sin lenguaje a la obra gaudiniana.
Lee por completo esta monografía gaudiniana, sorpréndete con sus obras, su inteligencia y su creatividad, todo un revolucionario para su época.


2. Biografía


1a. Antoni Gaudí I Cornet (1852-1926)

Recién obtenido el título de Arquitecto, se dedicó a hacer pequeños trabajos. Entre ellos diseñó una vitrina para una conocida guantería, Casa Comella, para la Exposición Universal de París, en 1878.
Eusebi Güell quedó prendado de la belleza de aquella vitrina. Lo que le convirtió en el principal cliente y mecenas de Gaudí.
Cuando a los 26 años obtuvo el título de Arquitecto, se iniciaba una nueva etapa en la vida de Antoni Gaudí.
Hijo de un calderero, había vivido una infancia enfermiza en la que sufrió frecuentes dolores reumáticos, los que, en ocasiones, le impidieron jugar con los otros niños. Estos problemas le acompañarían el resto de sus días. El lugar de su nacimiento se lo disputan Riudoms y Reus, poblaciones muy próximas entre sí en la provincia de Tarragona, si bien la mayoría de sus biógrafos afirman que fue en Reus.
Llegó a Barcelona a los 17 años, donde tuvo que simultanear el trabajo de delineante y proyectista (por falta de recursos económicos) con sus estudios de Arquitectura.
Gaudí no sólo revolucionó la arquitectura, además, fue un creador prolífico. Diseñó, muebles, mosaicos, elementos decorativos, rejas de hierro forjado y todo lo relacionado con la arquitectura.


1b. Un estilo personalísimo

Gaudí fue el creador de una nueva arquitectura basada en las líneas curvas. Experimentó estructuras y nuevas formas de una manera continuada. Por este motivo, prefería desarrollar sus ideas a escala y en forma corpórea. La tridimensionalidad de sus maquetas en yeso, barro, tela metálica, o cartón mojado y moldeado, le acompañaron siempre. Sus ideas “corpóreas”, en muchas ocasiones, no fueron sometidas a la limitación que obligan las dos dimensiones del papel de dibujo. A veces modificaba las formas directamente en la obra, en el momento de la realización.
Uno de sus biógrafos, Juan Bassegoda Nonell (Doctor Arquitecto y Catedrático de la Universitat Politècnica de Catalunya) dice al respecto:
“…Se había apercibido de que los arquitectos sólo usan la formas que previamente pueden dibujar con dos instrumentos, que son la escuadra y el compás. A lo largo de toda la historia de la arquitectura las formas de los edificios han sido hijas de estos dos simples instrumentos, que permiten dibujar círculos, triángulos, cuadrados o rectángulos, que en el espacio se convierten en prismas, pirámides, cilindros y esferas que dan lugar a los pilares, las cubiertas, las columnas y las cúpulas.”
“… vio claramente que estas formas geométricas simples rara vez se dan en la Naturaleza, que, por otra parte, construye excelentes estructuras, acreditadas por los largos siglos de eficacia. La estructura de un árbol es de una rara perfección, mucho más compleja y bien resuelta que las estructuras creadas por los arquitectos. No se puede dudar que el esqueleto de los mamíferos es extraordinariamente eficaz y resuelve los problemas con estabilidad y motilidad de manera admirable.”
“… El fémur es casi hiperboloide, el crecimiento de los tallos alrededor de una rama se hace helicoidalmente y la superficie de la piel entre los dedos de una mano es un paraboloide hiperbólico.”
“…(el) intento de Gaudí fue sencillamente introducir un cambio de geometría en la arquitectura. Esto puede considerarse una revolución, pero en todo caso una revolución nada traumática, puesto que la geometría de la arquitectura gaudiniana es mucho más antigua que la inventada por los arquitectos.”


1c. La muerte de Antoni Gaudí

Nadie podía suponer que aquel anciano que yacía en el suelo tras haber sido golpeado por un tranvía en el cruce de la Gran Vía y la calle Bailén, de Barcelona, era Gaudí.
Sin ningún documento, con parte de su sencilla vestimenta sujetada con agujas imperdibles, y un libro de Evangelios como única pertenencia, (¡él, que en su juventud había destacado por su elegancia y por ser un verdadero dandy en el vestir!) fue ingresado en el hospital de la Santa Cruz, como indigente indocumentado. Era el atardecer del 7 de junio de 1926. Al avanzar la noche y no regresar a su modesto dormitorio anexo a las obras de La Sagrada Familia, fue buscado por las casas de socorro y hospitales de Barcelona.
Al día siguiente, los más eminentes médicos comprobaron la gravedad de las lesiones sufridas por el eminente arquitecto. Al publicar la prensa diaria la noticia del atropello, las personalidades más relevantes comenzaron a desfilar por el hospital: políticos, aristócratas, cardenales, obispos, arquitectos…
Tras su fallecimiento, tres días después del atropello, se formaron largas colas de público para ofrecerle su homenaje y último
adiós.
Fue enterrado en la cripta de La Sagrada Familia.


1d. Antecedentes y ensayos previos a La Sagrada Familia

Existe una trilogía de obras que mantienen una gran similitud y que son una especie de hilo conductor de una idea que comenzó a gestarse con el proyecto de las Misiones de África (ver imagen 1), en Tánger, (1892) que no llegó a construirse y del que existe muy escasa documentación.
Continuó con la Cripta de la Colonia Güell, donde Gaudí experimentó algunas de sus ideas, y tenía en proyecto construir unas torres cilíndricas que no llegaron a realizarse.
Y culminó, aplicando sus ideas en el templo de La Sagrada Familia.


1e. Cronología de sus trabajos más importantes

1882. Pabellón de caza de Garraf (Barcelona)
1883. Gaudí se hace cargo de las obras de la Sagrada Familia
1883-88. Casa de Vicens i Montaner
Barcelona
1883-85. Villa “El Capricho”.
Comillas (Cantabria)
1884-87. Finca Güell.
Pedralbes. Barcelona
1886-88. Palacio Güell calle Nou de la Rambla. Barcelona
1887-93. Palacio Episcopal. Astorga
1888-89. Colegio Teresiano en Calle Ganduxer. Barcelona
1891. Viaje a Tánger y estudio proyecto misiones franciscanas de
África (no realizado)
1892. Casa Botines. León
1898-1908. Cripta Colonia Güell.
Santa Coloma de Cervelló - (Barcelona)
1900. Se acaba la Casa Calvet, en la calle Casp de Barcelona.
Premio del Ayuntamiento.
1900-09. Casa Bellesguard.
Sant Gervasi. Barcelona
1901-14. Parque Güell. Barcelona
1903-04. Restauración de la Catedral de Mallorca.
1904-06. Reforma Casa Batlló.
Barcelona
1906-10. Casa Milà (La Pedrera).
Barcelona
1908-11. Recibe el encargo de construir un Hotel en Nueva York.
(No llegó a realizarse)
A partir de 1914 no quiso trabajar en ninguna otra obra, para dedicarse de lleno a la Sagrada Familia


3. La Sagrada Familia (1882-1926 -?)

La obra más conocida de Antoni Gaudí, ni fue iniciada por él, ni evidentemente acabada. A la edad de 31 años se hizo cargo de la dirección de las obras de este Templo, tras la dimisión del arquitecto Francisco de Paula Villar que las inició, y cuando ya se había construido una parte de la cripta subterránea.
Gaudí cambió radicalmente el primer proyecto sustituyéndolo por uno propio, mucho más ambicioso, original y atrevido que el primero.
La fachada, la del Nacimiento, es la parte de la obra que Gaudí deseaba dejar terminada como muestra y ejemplo para sus continuadores, ya que él, muy a su pesar, tuvo que aceptar que era imposible llegar a realizar una obra de esta envergadura en el corto periodo de una vida. Casi en los inicios había sido tan optimista que soñó con que podría llegar a acabarla en poco más de diez años.
Actualmente hay ocho torres construidas, las correspondientes a las fachadas del Nacimiento y de la Pasión. Como puede apreciarse en la imagen Nº2, el proyecto tendrá un total de 18 torres. Las 12 más bajas, entre las que se encuentran las ocho ya construidas, corresponden a las tres fachadas, y están dedicadas a los apóstoles. Cuatro, de superior altura, a los Evangelistas. Sobre el ábside, de mayor diámetro, a la Virgen María y la más alta que remata todo el templo, estará dedicada a Jesucristo.
Viendo imágenes se puede comprobar la enorme diferencia que existe entre lo proyectado y lo realizado hasta el momento. Si sólo poco más de dos fachadas y ocho torres, producen admiración y congregan millones de visitantes de todo el mundo, la obra, una vez concluida, será uno de los más impresionantes monumentos creados por el hombre.
Las más recientes previsiones calculan que se podría llegar a finalizar dentro de unos 30 años, esto es, algo antes de que se celebre el segundo centenario del nacimiento del genial arquitecto.
La perspectiva casi completa de la parte posterior de la fachada del Nacimiento comienza a ser tapada por la construcción de las naves centrales.
Aunque en algún momento las formas de la Sagrada Familia puedan recordar el estilo gótico, nada más lejos de la realidad en su esencia. El gótico se veía obligado a contrarrestar el desplazamiento de las fuerzas, utilizando contrafuertes y arbotantes. Es decir, los arcos exteriores tenían una función de apoyo, no de decoración. Gaudí dijo una vez, que es como si un jorobado para disimular su defecto se pusiera banderitas encima.
En la arquitectura gaudiniana, por el contrario, los pesos y las fuerzas se desplazan en sentido vertical, por ello, en algún caso, los pilares o columnas están inclinados. Precisamente para contrarrestar un pequeño desplazamiento lateral. De esta forma, como se ha comentado anteriormente, es innecesario el empleo de contrafuertes, apoyos y arbotantes, tan característicos e imprescindibles en el gótico.
Por este motivo, las dos fachadas existentes han podido ser edificadas como si fueran construcciones independientes del resto del templo.


2a. Fachada del Nacimiento

Esta fachada fue la que abordó primeramente Gaudí, en contra de la opinión de algunos de sus amigos que opinaban que quedaba de espaldas a la ciudad. El argumento del arquitecto fue que esta fachada mostraría una mayor profusión de formas y simbolizaría la alegría del nacimiento, mientras que la de la Pasión que quedaría en el lado contrario, y que representaría la tragedia de la muerte del Señor, podría ahuyentar a los visitantes. El simbolismo, constantemente presente en su obra, le hace situar la fachada del Nacimiento encarada hacia oriente, por donde nace el sol, y la de la Pasión hacia poniente, por donde muren los rayos del astro rey.
En 1900 ya alcanzó esta parte la altura de 32 metros. La posterior falta de recursos económicos frenó sensiblemente este acelerado ritmo de construcción.
En la fachada del Nacimiento Gaudí volcó toda su fantasía. Incluyó infinitas formas de la Naturaleza, desde rocas redondeadas que recuerdan el macizo de Montserrat, hasta figuras humanas y temas vegetales, logrando una especie de sorprendente y bellísimo neobarroquismo.
En esta fachada, llena de simbolismos, Gaudí quería resaltar la alegría por el Nacimiento de Jesús. Toda ella es un inmenso Portal de Belén. Allí están todas las figuras tradicionales: Jesús, María, San José, la mula y el buey, los Reyes, los ángeles, los pastores… y otras escenas de la infancia de Jesús, como la degollación de los Santos Inocentes.
La parte baja está compuesta por tres portales. El del centro y de mayor altura, el del Amor, incorpora escenas del Nacimiento. La entrada de la izquierda, el Portal de la Esperanza, refleja escenas de la degollación y de la huída a Egipto. La puerta de la derecha, el Portal de la Fe, contiene escenas bíblicas como la Anunciación.
Gaudí era partidario de una imaginería realista, tal como se estilaba en su época. Por ello, con la colaboración de uno de sus ayudantes, el escultor Matamala, se obtuvieron moldes en escayola de seres humanos y de animales, para representar con la máxima fidelidad los detalles anatómicos.
Según se cuenta, para el soldado sirvió de modelo un fornido mozo de una taberna próxima a las obras. El asno que aparece en el grupo escultórico de la Huída a Egipto, fue reproducido del de una mujer que llevaba un pequeño carro y vendía arena para fregar. La dueña lloró de manera incontenible durante la realización de los moldes, porque pensaba que el pobre animal no sobreviviría.


2b. Las Torres

Las ocho esbeltas torres en forma de huso que hay totalmente construidas, son las que confieren a la silueta de la Sagrada Familia su característico perfil.
Las pequeñas ventanas que se disponen en las torres en forma de espiral, parecen que impulsan la visión de quienes las contemplan hacia las alturas.
El simbolismo está siempre presente en la obra de Gaudí. Si doce son las torres de las fachadas, en referencia al número de apóstoles, los remates de cerámica de éstas, tienen forma de mitras episcopales, en alusión a que los obispos son los herederos de los primitivos apóstoles.
A su vez, tanto en las torres como en otras partes del templo, Gaudí ha incluido palabras de loa a Dios, o invocaciones cristianas.
En la parte superior de las torres hay una zona que parece estar compuesta por escamas. Gaudí fue un atento observador de la naturaleza de donde copió formas y texturas.
Consciente de la dificultad que podía suponer la reparación de los elementos decorativos incluidos en la parte superior de las torres, Gaudí las revistió con mosaicos vítreos, fabricados especialmente en Murano (Italia), para conseguir así una máxima resistencia a las inclemencias meteorológicas.
Lo que posiblemente hubiera sorprendido a Gaudí, es que varias décadas después de su fallecimiento se recurriera a un grupo de montañeros-escaladores para que subieran al pináculo de algunas de las torres a fin de desarrollar trabajos de reparación y limpieza.
Cuando ocurrió el trágico accidente de tráfico que provocó el fallecimiento de Gaudí, en junio de 1926, sólo se había terminado una de las torres de la fachada del Nacimiento. Las tres restantes, que se encontraban bastante avanzadas (Ver Imagen Nº 12 y Nº 13), se fueron acabando dentro de los cuatro años siguientes. Gaudí, tenía pensado construir unas campanas tubulares que penderían por el hueco interior de cada una de las torres.


2c. Fachada de la Pasión

Hace algunos años se desató una polémica en la que se enfrentaron los que consideraban que debían continuarse las obras, a pesar de que algunas partes del proyecto se perdieron durante un incendio que produjeron en los archivos del arquitecto durante la Guerra Civil española (1936), y los que defendían que, por esta misma causa, deberían paralizarse los trabajos y dejar este templo como una obra inacabada.
Paradójicamente, uno de los artistas que firmó el manifiesto en el que se rechazaba la continuación fue el escultor Josep Maria Subirachs, quien se haría cargo posteriormente de realizar los diferentes grupos escultóricos que se pueden observar en esta fachada.
Para enfatizar la tragedia de la pasión y muerte de Jesús, Gaudí proyectó que las columnas de esta fachada tuvieran la forma de huesos humanos (ver imagen 3)
A diferencia de la recargada, pero bellísima fachada, que queda en la parte contraria (la del Nacimiento) en ésta, Gaudí, eliminó todo lo accesorio, predominando la simplicidad y el minimalismo.
Aunque es indudable el prestigio y la categoría artística de Subirachs como escultor, si uno se basa en el estilo que Gaudí eligió para la fachada del Nacimiento, es bastante probable que el viejo arquitecto tuviera un verdadero ’shock’ al contemplar las esculturas que se han expuesto en esta fachada. Difícilmente estaría de acuerdo con ellas.
Dentro de un estilo totalmente contemporáneo, Subirachs ha tratado de ser fiel a algunas pautas marcadas por Gaudí en sus trabajos. Los guerreros con yelmos que aparecen tras la figura de la Verónica, son casi una réplica de la chimeneas diseñadas para La Pedrera.
Una figura en la fachada es la imagen estilizada del propio Antoni Gaudí, basada en una conocida fotografía obtenida cuando él participaba en una procesión religiosa.
Sobre el eje central de la fachada, diferentes imágenes evocan distintas escenas de la pasión y muerte de Jesús.
Aparte de los grupos escultóricos, Subirachs también ha esculpido unas originalísimas puertas plenas de grafismos tipográficos y bajorrelieves. Ciertamente la aportación de Subirachs ha sido de una elevada y óptima calidad artística.
Josep Maria Subirachs Sitjar; Escultor (Barcelona 1927)
En 1986 fue designado para realizar el trabajo escultórico de la fachada de La Pasión, a cuyo cometido se dedicó casi exclusivamente durante varios años.


2d. Obras (marzo 2002)

La nave central, en la cara sur del templo, ya se eleva hasta a su altura definitiva. Cubriendo este frontal irá la Fachada de la Gloria, que en su día será la entrada principal.
Esta nave está conformada por un bosque de gráciles columnas que al elevarse se abren a semejanza de palmeras. En el techo, unos rosetones de clara inspiración vegetal acentúan esta sensación.
Con el avance de las obras está en peligro un pequeño y modesto edificio de ladrillos, de una sola planta, que hizo Gaudí para las Escuelas de la Sagrada Familia. Le Corbusier, al verlo, quedó tan impresionado que hizo un diseño de él para conservar sus detalles. Lamentablemente, ya se ha destruido una parte de esta pequeña obra maestra. En la actualidad se están promoviendo iniciativas para su posible traslado.
En esta nave podemos ver una vez mas el sistema arquitectónico preconizado por Gaudí. Los pilares inclinados soportan con mayor eficacia que si fueran verticales, todas las fuerzas resultantes de la carga y peso de los materiales, derivándolas hacia el suelo sin que sea necesario el empleo de otros apoyos, como sucede en la arquitectura gótica.
La catedral de Colonia, muy admirada por Gaudí, le sirvió en algunos momentos como inspiración para algunos detalles de este proyecto, tras adaptarlos a su particular manera de concebir la arquitectura. A su vez, el maestro fue experimentando innovaciones, materiales y diseños en cada una de sus obras anteriores.


2e. Bocetos y Documentos

(Silueta del templo, según un boceto dibujado por Gaudí, Ver Imagen 4)
Como ya había dicho anteriormente gran parte de la documentación de Gaudí sobre los proyectos e ideas que pensaba aplicar en el templo de la Sagrada Familia, fueron destruidos durante la guerra civil española, en 1936.
Por otra parte, la forma personalísima de trabar del maestro, que intervenía en cada uno de los detalles de la construcción y que acostumbraba a hacer modificaciones sobre la marcha, hacen imprevisible algunas de sus posibles soluciones. Este factor ha ayudado a la polémica sobre la continuación o interrupción de las obras.
(Vista general con mayor detalle, en un dibujo de Joan Rubió i Bellver, arquitecto ayudante de Gaudí, Ver Imagen 5)
Esta visión de conjunto se sitúa en el centro la Fachada de La Gloria, aún por iniciarse. Las torres de la izquierda son las de la Pasión y las del extremo derecho, apenas perceptibles dentro del conjunto, las del Nacimiento. Sobre ellas sobresalen las torres de los cuatro Evangelistas y, por encima de todas, la dedicada a Jesucristo de cerca de 180 m de altitud.
(Diferentes bocetos realizados por el escultor Llorenç Matamala, otro de los ayudantes de Gaudí y colaborador en la ejecución de las imágenes que aparecen en la Fachada del Nacimiento.Ver Imagen 6,7 y 8)
Estos esbozos, hechos por un escultor y que por tanto es justificable que no corresponden con absoluta fidelidad a las dimensiones y proporciones previstas, posiblemente, sirvieron a Gaudí para ‘visualizar’ los volúmenes y relieves de su proyecto. En la Figura Nº 6 se ve claramente que corresponde a la Fachada de la Pasión. La Imagen Nº 7 ofrece una visión algo en diagonal, con las fachadas de la Pasión a la izquierda y la de la Gloria a la derecha. La Imagen Nº 8 refleja, bastante sobredimensionada, la Fachada de la Gloria.
La Imagen Nº 9 no se encuentra aquí por error. Así era el proyecto del arquitecto Francisco de Paula Villar, antecesor de Gaudí e iniciador de las obras de la Sagrada Familia. Y era así como hubiera sido este templo.
Afortunadamente este vulgar edificio neogótico fue abortado cuando estaba concluyéndose su cripta. Dicha zona subterránea, construida de acuerdo con el primer proyecto y con mínimas modificaciones introducidas por Gaudí, se ha mantenido abierta al culto religioso desde los inicios, como Iglesia Parroquial.


2f. Informaciones


Beatificación de Gaudí

El pasado año 2000, el Vaticano autorizó el inicio del proceso de beatificación que podría llevar a Antoni Gaudí a los altares. Esta autorización se produjo tan sólo dos meses y medio después de que el cardenal arzobispo de Barcelona, Ricard M. Carles, solicitara formalmente a la Santa Sede la apertura de la causa. Lo que demuestra las ‘presiones’ que acompañarían a dicha petición.
La idea surgió en 1992. Mientras Barcelona se preparaba para celebrar los Juegos Olímpicos, un grupo de cinco amigos, vinculados con el Opus Dei, constituyó la “Associació pro Beatificació d’Antoni Gaudí”. Desde entonces han publicado biografías del arquitecto, destacando su gran fervor religioso en la vejez así como la humilde vida que llevó en sus últimos años. También ha impreso y distribuido estampas con la imagen de su candidato a santo.
De momento, el argumento principal esgrimido en favor de esta beatificación es que “tenía madera de santo”. Ahora, los promotores, deben ceñirse al “Manual para instruir los procesos de canonización” que indica que es necesario que se haya producido, al menos, un milagro después de la muerte del siervo de Dios. Y para pasar a la canonización se requiere otro milagro ocurrido tras la beatificación. El “abogado del diablo” tiene ante sí una dura prueba. En más de una ocasión se ha paralizado procesos similares por no haber encontrado estos exigidos milagros.
Por otra parte, algunos detractores y enemigos de Gaudí de su época, le crearon una cierta leyenda negra, acusándolo de masón, drogadicto (a lo que sí tenía verdadera adicción era al café), alquimista, e incluso lanzaron dudas sobre su sexualidad (ya que no tuvo jamás novia y murió soltero). Ninguno de estas acusaciones ha podido ser demostrada. En su vida no se han encontrado puntos oscuros, pero de eso a que deba ser elevado a la santidad, hay un gran trecho.
En la Imagen Nº 10 podemos ver a Gaudí participando en una procesión. Esta es una de las pocas fotografías existentes de la última etapa de su vida. Ha servido de base para estatuas e imágenes de diverso tipo, como la estampa que se puede apreciar en la Imagen Nº 11.


Gaudí y las Torres Gemelas

El 11 de septiembre de 2001 se conmovió el mundo ante el mayor atentado terrorista de la historia. Cuando los escombros estaban aún humeantes, surgieron las primeras propuestas para rellenar aquel trágico vacío. Estas iban, desde edificar una especie de minibarrio, con plazoletas, árboles, viviendas residenciales y comercios elitistas, a construir cuatro torres de 50 pisos en lugar de dos altos rascacielos, pasando por la más absurda de todas, hacer dos réplicas de las torres, pero totalmente huecas y desocupadas.
En ningún momento debía olvidarse que se había destruido, nada menos, que el 20% del espacio físico destinado a oficinas en Manhattan, y que esta ocupación imprimía vitalidad a la ciudad de los rascacielos. Incluso organizaciones ecologistas y ambientales coincidieron en que podría producir más inconvenientes trasladar este elevado número de oficinas a otras zonas, que reubicarlas en el mismo lugar.
La revista brasileña “SUPER interesante” propuso la construcción del rascacielos que Antoni Gaudí estudió sobre 1910, para ser destinado a hotel en Nueva York, y que no pasó de ser un inicio de proyecto. Por suerte se conservan algunos bocetos de él, dibujados por Llorenç Matamala, escultor y colaborador de Gaudí, en el Centro de Estudios Gaudinistas (CEG) de Barcelona. Este edificio de Gaudí, con sus 310 m de altura, hubiera sido el más alto de Nueva York en su época. El Empire State, construido 20 años después, lo sobrepasaba sólo en 60 m.
A primera vista, al arquitecto Luis Gueilburt, director del CEG, la idea de ‘SUPER’ le pareció absurda, si bien admitió que la construcción sería técnicamente posible, sobre todo en Estados Unidos, y que, incluso, podría llegar a aceptar el reto de rehacer el proyecto.
En favor de esta propuesta la citada revista argumenta que con sus formas redondeadas y orgánicas el edificio sería un lugar mucho más agradable que cualquiera de los hechos con acero y vidrio, y que por su originalidad, atraería tanto a oficinas de empresas como a turistas. Puestos a sugerir, creen que la planta baja podría ser íntegramente reservada para fines religiosos: una iglesia católica, un templo protestante, uno budista, otro hindú, una sinagoga y una mezquita. Con ello se corroboraría que Nueva York es la ciudad más multicultural del mundo.
Esta es la noticia que llega desde Brasil, sin duda, extraordinariamente curiosa e interesante. A su vez se demuestra, una vez más, que la genialidad de Gaudí es valorada universalmente.


4. La Pedrera (1906-1910)

Este edificio, llamado también Casa Milà, es más conocido por su nombre catalán La Pedrera,
(que en castellano significa “la cantera”) forma en que fue bautizado popularmente
por el sorprendente aspecto pétreo de su fachada. Fue construido entre 1906-1910.
La fachada de esta construcción, que semeja un gran precipicio, se ondula sobre la confluencia
de dos calles como si se tratara de un edificio aislado. Los grandes bloques de piedra que conforman el revestimiento exterior, fueron tallados en el mismo lugar de la construcción dándoles una textura rugosa de piedra natural.
Sobre las formas contorneadas de la fachada cuelgan, como si fueran plantas que hubieran nacido espontáneamente sobre la abrupta superficie de piedra, unas rejas de hierro forjado que forman los balcones. Gaudí, perfeccionista y meticuloso al máximo, supervisaba personalmente la construcción de las rejas en la misma forja, donde permanecía, a veces, hasta las diez de la noche, con el consiguiente disgusto de los trabajadores.
Uno de los patios por el que se accedía tanto a las cocheras y cuadras de caballos situadas en el sótano (posteriormente transformadas en garaje) como a la escalera del piso principal ocupado inicialmente por sus propietarios, los Sres. Milá. La negativa de estos últimos a que se colocara sobre la fachada un grupo escultórico en bronce, de la Virgen rodeada de arcángeles, de 4,5 m de altura, hizo que Gaudí se distanciara de los propietarios que no le permitieron acabar su proyecto.
Unos modernísimos y estilizados arcos están situados en la parte superior del edificio y se comunican con la zona de chimeneas del tejado.


3a. Chimeneas

Gaudí decía que si el humo sube retorciéndose, se le ayudaba en su salida dándole a las chimeneas forma helicoidal. Las formas de su parte superior recuerdan a yelmos medievales.
Gaudí estudiaba las distintas formas decorativas haciendo construir maquetas a escala 1:10 y en ocasiones incluso a tamaño natural
A las terrazas o azoteas de la parte superior se accede mediante ocho escaleras de caracol que están decoradas exteriormente con fragmentos de baldosas de mármol. Esta forma de recubrimiento, tan característica en Gaudí, le permitía adaptarlo a las formas curvas que surgían de su genial fantasía.


5. Casa Batlló (1904-1906) _

Edificio situado en el Paseo de Gracia de Barcelona, en la llamada “manzana de la discordia”,
bautizada así popularmente por la disparidad de estilos de los distintos edificios que la componen.
Lo que en principio era una simple reforma de un edificio ya construido, dio la oportunidad a Gaudí
de crear una de sus más poéticas y decorativas obras.
La fachada, ondulada verticalmente, está revestida de fragmentos de vidrio y cerámica de diferentes colores, que le dan un aspecto iridiscente.
El propio Gaudí, como quien pinta un cuadro gigantesco, fue indicando a los operarios, desde la calle, la distribución de los diferentes fragmentos y colores.
La parte baja del edificio fue sustituida por unas gráciles formas ondulantes talladas en piedra, que integran los balcones, y en los que se ven unas delicadas columnas con temas florales.
En la parte posterior de la fachada Gaudí construyó un conjunto de ocho chimeneas en los que volcó una vez más su sorprendente creatividad. En los detalles decorativos demuestra que es al mismo tiempo arquitecto, decorador y genial escultor.
Para cubrir los depósitos de agua, Gaudí diseñó un tejado muy inclinado que parece una especie de gigantesco pez, realizado también con piezas de cerámica. La torre está rematada por una cruz con formas vegetales.
Las texturas de los diferentes elementos son de una extraordinaria variedad y belleza.
El hogar y su chimenea han sido integrados en el interior de la pared. El techo está igualmente formado por superficies curvas, decorado en tonos cálidos que imita un mosaico.
Escalera que conduce al piso principal donde vivía la familia Batlló. Está construida con madera de roble. Próximo al pasamano ascienden unas piezas en forma vértebras. Los techos curvados están decorados en tonos grises.


6. Parque Güell _

Eusebi Güell, empresario, político y miembro de una prestigiosa familia de la alta burguesía catalana, fue para Gaudí un verdadero mecenas. Gracias a él pudo realizar varias obras, entre ellas el Parque Güell, donde su creatividad pudo ser desarrollada con absoluta libertad.
El proyecto inicial consistía en construir una modélica urbanización de lujo en las afueras de Barcelona. Esta fastuosa ciudad-jardín estaba prevista para 60 viviendas unifamiliares. Aunque Gaudí volcó en esta obra, una vez más, su prodigiosa fantasía, el proyecto resultó un estrepitoso fracaso comercial. Sólo se vendieron dos parcelas. Gracias a esta falta de aceptación, se convirtió años después en parque público de la ciudad.
En el centro de una doble escalinata, un enorme lagarto o dragón da la bienvenida a los visitantes. Se puede observar que la decoración de toda esta zona está realizada con el revestimiento que tantas veces utilizó en sus obras. Baldosas rotas de forma irregular, que se acomodaban perfectamente a las superficies curvas que creaba el genial arquitecto.
Al final de esta escalera se accede a un gran espacio cubierto, sostenido por 86 columnas dóricas, que estaba previsto para dedicarlo a los puestos de mercado donde podrían proveerse los habitantes de la futura ciudad-jardín. Los bellísimos rosetones del techo están realizados con trozos multicolores de baldosas y de cristales.
En la gran plaza llamada del teatro griego, sustentada por las citadas columnas con capiteles dóricos, un largo y serpenteante banco decorado a la manera gaudiniana, cierra los límites de su superficie. Para la construcción de este banco, así como para otros elementos decorativos de su obra, contó Gaudí con la colaboración de Josep M. Jujol, también arquitecto.
Gaudí se negó rotundamente a allanar el monte para trazar los caminos. Por el contrario, aprovechando las irregularidades del terreno, creó senderos que cubrió con soportales sostenidos por columnas inclinadas. A pesar de la aparente delgadez de estas, que recuerdan troncos de palmeras, han resultado de una extraordinaria resistencia a las agresiones meteorológicas. Al emplear las propias piedras del lugar, consiguió, más aún, que la arquitectura fuera parte integrante del paisaje natural.
Crear un parque, o una urbanización residencial, en una zona casi libre de vegetación -por ese motivo llamada Montaña Pelada- con grandes desniveles, suelo pedregoso y carente de fuentes naturales, parecía una obra imposible en aquella época. Gaudí resolvió todos los problemas desde la recogida de aguas pluviales al aprovechamiento de las pendientes para construir serpenteantes caminos.
La UNESCO nombró al Parque Güell, en 1984, monumento artístico de protección internacional.
Un pabellón situado a la entrada del parque, y destinado a portería, está construido con piedras del mismo lugar, revestidas en su parte superior por mosaicos. El colorido de esta cubierta fue elegido teniendo en cuenta el cromatismo del entorno. Las formas irregulares del techo parecen recordar las escamas y rugosidades de un extraño monstruo. Este pequeño edificio parece sacado de un cuento de hadas.


7. Cripta de la Colonia Güell _

A finales del Siglo XIX, en Cataluña se le llamaban Colonia a unos pequeños núcleos de viviendas que servían para albergar a los trabajadores de una industria textil. Estaban situadas al lado de un río (en su gran mayoría junto al Llobregat), ya que empleaban la energía hidráulica para mover sus máquinas, o bien para producir su propia electricidad. En un centro fabril de este tipo, propiedad de la familia Güell, Gaudí construyó una cripta donde experimentó muchas de sus particulares aportaciones a la Arquitectura.
Si bien la primera piedra fue colocada en 1908, el proyecto había sido estudiado meticulosamente por Gaudí desde hacía largo tiempo.
Para algunos expertos, esta obra es una de las más originales y perfectas de las que llevó a cabo. El abundante uso de las formas geométricas onduladas, y la mezcla de la piedra basáltica con ladrillos vistos y cerámica, alcanzan una belleza sorprendente.
Las bóvedas de esta Cripta, por primera vez en la historia de la arquitectura, son paraboloides hiperbólicos siguiendo el sistema de la volta catalana.
Su fachada irregular y rústica tiene una perfecta integración con la naturaleza de su entorno.
El centro de la Cripta está sostenido por cuatro pilares inclinados de piedra de basalto, tallados toscamente. Los nervios concurrentes de ladrillo, que forman el techo, son una forma originada en el gótico y evolucionada según el pensamiento de Gaudí. Los bancos de madera existentes también fueron diseñados por él mismo. En esta obra, Gaudí experimentó muchos de los elementos y formas que posteriormente empleó en la construcción de La Sagrada Familia. Cada elemento decorativo tiene un profundo simbolismo religioso estudiado con toda meticulosidad por el genial arquitecto. Al producirse el fallecimiento de Eusebi Güell, se interrumpió la construcción de la obra y las torres que faltaban construir, no llegaron a realizarse.
Para solucionar los largos y dificilísimos cálculos que exigían sus complicadas estructuras, Gaudí ideó y puso en práctica un ingenioso sistema.
Con cuerdas hacía una especie de esqueleto de lo que proyectaba. En él colgaba saquitos de distinto peso llenos con perdigones de plomo. Las formas y ángulos que adoptaban las cuerdas y sus distintas curvaturas establecían exactamente los arcos y posición de las columnas (en muchas ocasiones inclinadas para absorber el desplazamiento de las fuerzas).


8. Casa Vicens (1883-1888) _

Este fue el primer encargo que recibió Gaudí, en el mismo año que consiguió su título de arquitecto.
Se trataba de una casa para veraneo en las afueras de Barcelona (desde hace años absorbida por el crecimiento de ésta ciudad) para Manuel Vicens, fabricante de ladrillos y azulejos. Algunas dificultades económicas que le surgieron al propietario, prolongó su finalización.
En esta obra primeriza pueden apreciarse reminiscencias musulmanas y árabes, en una curiosa fusión con elementos autóctonos. La abundante utilización de azulejos, tanto en el interior como en el exterior, ofrece colorido y originalidad. Esta obra podría ser definida como un hermoso “collage” de estilos y germen de nuevas ideas. Gaudí aún no introduce las formas curvas, tan propias de la arquitectura gaudiniana. Se mantiene en la tradicional aplicación de la regla y la escuadra, es decir de la línea recta.
Debido a la urbanización posterior de la zona, se perdió una glorieta, una fuente y una parte del jardín pertenecientes a la obra original.
La profusión de artesonados, azulejos y pinturas en la decoración interior da como resultado -según los puntos de vista y tendencias actuales- un conjunto algo abigarrado y barroco.
En la lámpara de una de las habitaciones, hay grabada caligrafía árabe, tan frecuente en los monumentos musulmanes andaluces.


9. El Capricho (1883-1885) _

Segundo trabajo encargado a Gaudí, y primero en finalizarse. Está situado en Comillas, provincia de Santander, en el norte de España.
El nombre con que se conoce este edificio, El Capricho, parece bastante adecuado ya que fue construido para Máximo Díaz de Quijano, persona soltera que no necesitaba tanta superficie habitable para él y su servicio.
Por primera vez aparecen las líneas curvas en la obra del artista. La torre existente sobre la entrada principal no tiene una finalidad concreta, ya que en su interior sólo hay una estrecha escalera de caracol que conduce al pequeño mirador, pero le confiere originalidad y enriquece el edificio.
Su decoración exterior es más contenida y menos extravagante que la otra obra, Casa Vicens, que realizó casi en paralelo junto a Barcelona. Aquí se aprecia también la influencia árabe-musulmana. Las sólidas columnas de la entrada, interpretación libre del estilo dórico, recuerdan la época medieval.
Varios azulejos en relieve: el girasol y las hojas, son el “leit motive” que se reproduce de manera insistente en esta obra, alternándose con ladrillos vistos.
Según parece, el arquitecto no llegó a visitar nunca este edificio debido a que se encuentra en Cantabria, al norte de España, y alejado de Barcelona. La supervisión de la obra la delegó Gaudí en otro arquitecto, en Cristóbal Cascante.
Este edificio es actualmente propiedad de una compañía japonesa.


10. Finca Güell (1884-1887) _

Edificaciones destinadas a albergar caballerizas y picadero para el que llegaría a ser su principal cliente, y posteriormente buen amigo, Eusebi Güell
A diferencia de las otras obras llevadas a cabo por Gaudí en esta su primera época, el exterior de esta finca es austero y casi carente de ventanas. El maestro entendió que por estar en una zona poco habitada, y por el destino a que serían dedicadas las edificaciones, la ostentación externa no tenía demasiado sentido, por lo que volcó su atención en la funcionalidad de los interiores.
Los materiales empleados vuelven a ser, básicamente, ladrillos y azulejos, y se mantiene aunque algo más suavizado, un cierto estilo neo-mudéjar.
En su interior se encuentra actualmente la Càtedra Gaudí-UPC.
En la entrada principal, una cancela de 5 m de largo con un dragón halado, cierra el paso al visitante. Esta magnífica pieza realizada en hierro forjado, demuestra tanto el profundo respeto que sentía Gaudí por los trabajos de forja (tan frecuentes en sus obras), así como la importancia que daba a todos los detalles ornamentales. Algunos estudiosos de la obra gaudiniana han interpretado que podía tratarse del dragón que la mitología sitúa en la puerta del Jardín de las Hespérides.


11. Colegio Teresiano (1888-1889) _

Al igual que le había sucedido con la Sagrada Familia, Gaudí se hizo cargo de las obras un colegio y de la casa madre de la orden teresiana en Barcelona, cuando el edificio estaba ya construido hasta la primera planta por un arquitecto o maestro de obras cuyo nombre se desconoce.
Este “pie forzado” le impuso ciertas restricciones, a las que se unieron la limitación de fondos de la comunidad religiosa y el deseo de representar austeridad, impuesta por la regla de pobreza de la orden. A las críticas y limitaciones en este sentido del fundador de la orden en Cataluña, Enric d’Ossó i Cervelló, afirman que Gaudí respondió: “Cada uno a lo suyo, padre Enric. Yo a construir y usted a decir misa y rezar”.
En esta obra Gaudí introdujo un gran número de elementos decorativos externos y rejas de hierro forjado, tan del gusto del gran arquitecto.
Gaudí dirigió estas obras durante poco tiempo, no llegando a terminar el ni el colegio ni la capilla. Esta última, construida en 1908, fue proyectada por Gabriel Borrell i Cardona, profesor de la Escuela de Arquitectura.
La mayoría de los corredores situados alrededor del patio, están formados por esbeltos arcos y estilizadas ventanas. Al colocar los arcos tan próximos entre sí, Gaudí pudo cubrir este piso sin necesitar de emplear vigas en la parte superior. El techo es el propio suelo del piso situado encima.
La gran utilización decorativa del ladrillo por parte de Gaudí, hizo incrementar las facturas de materiales de forma innecesaria, según la comunidad religiosa. Al maestro, la combinación entre las zonas blancas y el color rojizo del ladrillo le sugería ambiente monacal y rústico, adecuado para una orden religiosa.


12. Celler Güell (1895) _

Construido en las costas de Garraf, en la carretera que une Sitges con Barcelona. En 1882 Gaudí había proyectado para estos terrenos un pabellón de caza que no llegó a construirse.
Posteriormente estas tierras fueron dedicadas al cultivo de la viña, en las cuales se edificó este “celler” (en castellano “bodega”).
Con aspecto de decorado cinematográfico (¿castillo de hadas o de ciencia-ficción?), este edificio recubierto totalmente de piedra está situado, a unos 30 kms al sur de Barcelona, en la orilla del Mediterráneo.
Una torre redonda que no pertenecía a esta obra, era de origen medieval y servía de refugio a los habitantes de las cercanías cuando se producían ataques corsarios, fue incorporada a la obra sin destruirla.
Durante bastante tiempo se atribuyó este proyecto a Francesc Berenguer i Mestres. Investigaciones posteriores han permitido saber que Berenguer intervino efectivamente, pero sólo como colaborador de Gaudí.


13. Bellesguard (1900-1909)

Esta edificación tuvo para Gaudí una gran valor simbólico por estar relacionada con la historia de Cataluña. En este mismo lugar el rey Martín “el Humano”, último monarca de la dinastía catalana, había hecho construir una casa en 1408, casi exactamente 500 años antes. El lugar llamado “Bell esguard” (”bella vista” en castellano) ofrecía una extraordinaria vista panorámica de Barcelona.
Estos antecedentes históricos influyeron sobre el proyecto de Gaudí. En el exterior quiso representar un castillo medieval pasado por el tamiz de su genio creativo. En la fachada, no se encuentran reminiscencias árabes o musulmanas sino góticas y medievales. Este edificio es como una especie de monolito de piedra, en el que destaca la aguja de su espadaña, como homenaje y recuerdo de un lejano pasado histórico. La cruz de cuatro brazos que corona la torre, se encuentra en varias de las obras de Gaudí.
Esta obra, otra más entre las suyas, tampoco fue acabada por el arquitecto. Domènech Sugrañes la terminó en 1917
La sorpresa surge cuando se adentra uno en el edificio. Del exterior de piedra hosca y oscura se pasa a un interior lleno de luminosidad y de formas suaves y modernistas. El color blanco y las formas redondeadas hacen que la luz rebote y se difunda, produciendo inesperados claroscuros. Gaudí vuelve a ser, una vez más, el genial creador de formas curvas y de impensados arcos.


14. Varios _


13a. Hierro Forjado

Gaudí fue un artista completo, y como tal diseñaba e intervenía incluso en los más pequeños detalles de sus obras. Realizó muebles y elementos decorativos en madera, cerámica y hierro forjado. Por ello pasaba muchas horas supervisando y modificando sus trabajos en los talleres de los artesanos colaboradores.
El hierro forjado lo utilizó con frecuencia para realizar rejas, balcones y barandillas, así como para ornamentos complementarios, entre ellos una veleta para el Palacio Güell.


13b. Interiorismo

Escalera de la Casa Calvet (1898-1900) en Barcelona, destinada a alquiler por pisos. El Ayuntamiento de la ciudad le concedió el premio al mejor edificio del año 1900.
Las barandas de piedra y las finas y esbeltas columnas fueron fabricadas con granito artificial. Sobre los arcos aparecen relieves en forma de hojas de parra.
En su aspecto de creador total, Gaudí diseñó meticulosamente todos los elementos de la casa: la cabina del ascensor, la reja que cubre la entrada, los bancos adosados a las paredes del vestíbulo, las luces y las baldosas de la escalera.


15. Conclusión

Sinceramente el tema me atrapó por completo. Yo conocía muy poco acerca de las obras de Gaudí. Esta monografía me hizo dar cuenta del arquitecto que Gaudí llevaba dentro y de como admiraba, amaba y respetaba por completo la naturaleza, tratando de imitar su perfección en la mayoría de los detalles de sus obras.
“Con tiestos de flores, rodeado de viñas y oliveras, animado con el cloquear de las gallinas, el cantar de los pájaros y el de los insectos, y con las montañas de Prades al fondo, capté las más puras y placenteras imágenes de la naturaleza, esta naturaleza que siempre es mi maestra” Gaudí.
Se le deben, a este gran maestro de la Arquitectura, la atención y concentración necesarias para interpretar y entender sus creaciones; además de comprender al valiente arquitecto que vivía en su alma. Su genio rebelde, inmortalizado en sus obras, conmovió a todo un pueblo; que se sintió representado por el maestro. Con él desapareció uno de los más grandes constructores de todos los tiempos, cuya influencia ha llegado a representar toda una época dentro de la moderna arquitectura catalana.
En Antoni Gaudí Cornet, había tres características que le permitieron hacer lo que hizo:
Una personalidad enigmática, por demás inteligente y adaptada a su particular manera de estar en el mundo.
Un arquitecto brillante con una capacidad enorme para crear soluciones a edificaciones imposibles de realizar.
Y un espléndido artista que se anticipo a su época y dejo en cada una de sus obras su sello imperecedero…
Así he redescubierto y revalorizado las obras y vida de ANTONI GAUDI, venerado por los catalanes y el mundo. Valorado internacionalmente como uno de los grandes de este ARTE que se llama ARQUITECTURA.


16. Bibliografía

La bibliografía es 90% internet
Trabajo enviado por:
José Ignacio Stang


 





 

 

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