Se llaman mastabas (voz árabe que significa banco) a las tumbas cuadrangulares cuyos muros exteriores están inclinados en talud tomando la forma de una pirámide truncada y de poca altura. Tienen a lo sumo doce metros de altura habiéndolas también mucho menores. Bajo tierra se encuentra la cámara mortuoria en la que se depositaba el cadáver momificado. A ella se accedía por un pozo de profundidad variable al que se accedía por la base superior y que se cegaba después de dejar el cuerpo.Los árabes le llamaron mastaba, ya que los primeros excavadores pensaban que se parecían a los bancos locales. En la actualidad no se sabe cómo las llamaron los antiguos egipcios.
Las mastabas fueron propias del Imperio Egipcio y se construían con ladrillos de barro, y ocasionalmente, de piedra. Estos montículos gigantes cubrían las profundas cámaras funerarias cavadas en la tierra, a las cuales se accedía a través de largos pozos sirviendo para sepulcros de faraones al principio y siempre para las clases distinguidas o personas de buena posición social. Su uso fue anterior al de las pirámides y contenían diversas salas como en las tumbas. Como la cámara de la momia estaba cerrada, se colocaban en la parte oriental e interior de la mastaba una o varias estelas a modo de puertas decoradas con relieves, que tenían por objeto indicar al espíritu o al doble de la momia el lugar por donde debía salir o entrar del edificio.
Las pirámides se desarrollaron a partir de la mastaba y, según la teoría, la antigua pirámide escalonada de Djoser en Saqqara fue originalmente una mastaba, que tenía construidas sucesivas losas cuadradas más pequeñas alrededor.
En las últimas épocas del imperio egipcio (desde la época saíta), las mastabas perdieron su forma antigua pues consisteron en sencillas construcciones de ladrillo elevadas sobre el suelo que habían prescindido de la cámara subterránea. En esta época, las mastabas constituían a veces un panteón familiar colocándose unas encima de otras y disponiendo una escalera exterior para poder trepar hasta lo más alto. Esta curiosa disposición fue habitual en el Bajo Egipto para resguardar a los cadáveres de la humedad propia de las inundaciones.
Existen miles de mastabas en todo Egipto, muchas de ellas ricas en pinturas murales. A diferencia de las pinturas de las pirámides, que sólo representaban la vida de las cortes, estas pinturas son una fuente enorme de información de la vida diaria.