La técnica constructiva del hormigón armado consiste en la utilización de hormigón reforzado con barras o mallas de acero, llamadas armaduras. Estas barras tienen la misión primordial de soportar los esfuerzos de tracción a los que pueda estar sometida la estructura, ya que el hormigón, posee una resistencia casi despreciable frente a estos esfuerzos, siendo su punto fuerte la resistencia a compresión.El uso de hormigón armado es relativamente reciente, no más de 150 años. Su descubrimiento accidental se le atribuye habitualmente al jardinero parisiense Monier en torno al año 1860. La práctica totalidad de hormigón armado se refuerza con acero, aunque también es posible armarlo con fibras tales como la fibra de vidrio.
Existe tres características responsables del éxito del hormigón armado:
- El coeficiente de dilatación térmica del hormigón es virtualmente idéntico al del acero, lo que previene la aparición de tensiones internas por diferentes dilataciones entre los dos materiales.
- Cuando el hormigón fragua, se contrae y atrapa fuertemente las barras de acero. Estas suelen tener corrugas, acanaladuras en su superficie que favorecen la adherencia con el hormigón.
- Por último, el ph alcalino del cemento protege al acero de la corrosión.