Llamado también altavoz de bobina móvil. Un altavoz es un transductor electroacústico utilizado para la reproducción de sonido. El altavoz dinámico fue desarrollado entre 1920 y 1924 por Chester Rice y Edward Kellog, ambos ingenieros de la General electric. Su comercialización se inició en 1925. Desde entonces y, tras 8 décadas, hoy (2005) sigue siendo el más utilizado.
Además de ser el altavoz más usual, también es barato (probablemente, puede que sea una relación causa-efecto)
Para reproducir el sonido, el altavoz dinámico siguen el proceso inverso al del micrófono dinámico.
En función de las variaciones de voltaje de entrada, el cono vibra y genera perturbaciones en el aire equivalentes. Cuanto mayor sea el valor de la presión sonora producida por el cono, mayor será la sensación de volumen que podremos percibir.
El cono del altavoz se puede fabricar prácticamente en cualquier material, pero el material más utilizado es la pasa de papel, elegido por su gran eficiencia y poco peso. También son habituales los de láminas metálicas y láminas plásticas (preferibles en los equipos de alta fidelidad).
El diagrama omnidireccional del altavoz dinámico tiene el inconveniente de que la señal sonora puede llegar a anularse. Es un principio básico de las ondas sinusoidales. Las ondas sonoras se propagan en un campo de 180º sonido hacia delante y hacia atrás, pero con fases opuestas. Si ambas ondas se encuentran justo en un momento de idéntica fase aunque en sentido opuesto, las señales se anulan.
En este caso en particular, para evitar esta neutralización de la señal, es fundamental el papel de la caja acústica que contiene el cono del altavoz. En los altavoces dinámicos la caja acústica es una caja cerrada rellena de algún material absorbente como la fibra de vidrio o la espuma plástica. No hay que confundir este tipo de caja de los altavoces de bobina con lo que se conoce como el sistema pantalla infinita.
El núcleo del cono del altavoz es un potente imán permanente. Cuanto más grande sea el imán, menor cantidad de energía eléctrica necesitara para producir igual volumen.
El chasis sobre el que va montado el imán es de acero prensado o fundido. Es más aconsejable el de acero fundido, porque, al ser más fuerte, permite imanes de mayor tamaño.
En el entrehierro del imán se coloca una bobina cilíndrica de hilo que esta unida al diafragma.
La bobina genera una corriente eléctrica que provoca que el imán produzca un flujo magnético que hace vibrar la membrana. Cuando el voltaje es positivo, el diafragma se desplaza hacia afuera, mientras que si es negativa, lo hace al contrario, hacia dentro.
La alineación entrehierro-bobina debe mantenerse en todo momento. A veces, los chasis de acero prensado, si se produce un movimiento o golpe brusco, pueden desviar esta alineación, con lo que el sonido reproducido estará distorsionado.
El diafragma (protegido por un fino envolvente de tela barnizada o goma) se sostiene sobre la caja acústica (sino la hay sobre el propio cono del altavoz) mediante una especie de tela fina y rugosa.
El sonido generado por un altavoz proviene del desplazamiento del diafragma cuyo recorrido queda limitado por un punto de máxima de elasticidad. Si por exceso de potencia, se supera este punto se supera, se romperá la suspensión y con ella el altavoz. Es un factor a tener en cuenta y, aunque existen limitadores que impiden que esto ocurra, para evitarlo no llevar nunca el altavoz al máximo. (Es una norma ha casi todos los aspectos de la vida, es mejor dejar una distancia mínima de seguridad. Si se ésta cerca del límite, en algún momento lo sobrepasaremos y nos cargaremos el altavoz... o lo que sea).
Para no estropear el altavoz por un mal uso, también hay que tener en cuenta que potencia máxima admisible tiene el altavoz. Si no tenemos en cuenta la potencia máxima del altavoz, podemos quemarlo. En función de la ley de Joule, cuanto más corriente pasa por un conductor (en este caso electricidad), más calor desprende este. En los equipos que no poseen limitador de potencia máxima, se puede quemar el aislante de las bobinas y el altavoz ya no funciona. Decimos que el altavoz se ha quemado.
- No hay que confundir potencia máxima admisible de un altavoz y nivel de presión sonora. Un altavoz puede disponer de un valor muy elevado de potencia máxima admisible y generar un nivel de presión sonora muy reducido, o lo contrario.